Crítica: DELICIA


1/11/17


Por Ailín Escola


Marcelo Mangone director de La Demolición, dirige Delicia. Protagonizada por Beatríz Spelzini y Hugo Arana.

Felisa (Beatríz Spelzini) llega al pueblo para suplantar a una enfermera. En el hospital, su director, le consigue lugar donde quedarse, la casa de Amado (Hugo Arana). Él, que ya es una leyenda en el pueblo por su ceguera, tiene dos casas, una en la que habita y otra al lado. De requisito para quedarse en ella le pide que lo ayude con las cosas de la casa. Paralelamente el nieto de Amado, está internado en el mismo hospital.

La trama se desarrolla en esa relación distante que se va acortando de a poco, entre Amado y Felisa. Sin embargo el conflicto no está bien planteado, o por lo menos no fundamenta el mal entendido final.

La fotografía está casi todo el film subexpuesta, mayormente en las escenas de interiores. Por otro lado para la resolución de los cortes de escena utiliza en demasía el recurso del fundido a negro. Que aunque quizás se lo pueda relacionar con la ceguera de la trama, lo termina agotando.

Las actuaciones protagonistas dan en el blanco, en especial la de Arana. El resto del elenco acompaña, pero se empequeñece con las actuaciones, como si se vieran los hilos de los títeres y les faltara naturalidad. Un film, que no termina de cerrar, con una historia dulce, que debería conquistar al público. Pero que se queda corta.

Así mismo, ojalá los espectadores puedan llegar a verla, ya que las pequeñas y medianas producciones del cine nacional o las producciones más independientes a nivel internacional, (que no vienen de los EE.UU.) lamentablemente no duran más de dos semanas en cartelera.

5.5 de 10


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