DIIV en Niceto


3/11/17


Por Pato Paludi
Fotos: Catalina Calvo


Niceto fue el lugar del nuevo reencuentro de los neoyorkinos DIIV con su legión de fans argentinos tras su visita en 2015. Previo a la presentación principal los presentes pudimos disfrutar de un potente show con mucho virtuosismo de la banda nacional Las Cosas que Pasan.

DIIV continúa girando, esta vez por Sudamerica, promocionando su segundo disco “Is The Is Are” y desembarcaron en Buenos Aires tras pasar por escenarios de Peru, Chile y Brasil, en este último país realizaron 3 shows y llegaron a nuestra ciudad prácticamente sin dormir, hecho por el cual pidieron disculpas durante la presentación. Según el tecladista Colin Caulfield, estaban un “poco zombies por haber perdido un vuelo”. Sin embargo la falta de sueño no afecto al show enérgico y sin pausas, y si eran zombies, eran los de Train To Busan … bien alocados.

El quinteto de Brooklyn está conformado por Zachary Cole Smith en voz y guitarra, Andrew Bailey en la guitarra principal, Devin Ruben Perez en bajo, Colin Caulfield en teclados y guitarra y Ben Newman en la batería.



El setlist comenzó con (Druun, part2) uno de los instrumentales de su primer disco Oshin del 2012, y a partir de ese momento comenzó el otro show, tan sorprendente y enérgico como el que veíamos arriba del escenario: el del público. Todos saltando, cantando, haciendo pogo, y hasta coreando con nuestro clásico Oh Oh Oh acompañando a la guitarra del hiperquinetico Andrew Bailey. Es esos aspectos, los de la concordia entre músicos/público el show tuvo una energía especial constante que alcanzó uno de sus puntos altos en el tema Under The Sun. Niceto repleto.

El cantante Zachary Cole Smith interactúa con el público al finalizar cada tema y tras los coros de la gente emulando los pasajes intrumentales suelta la frase “Me gusta cuando hacen eso, se siente bien en el cerebro”. Más tarde seguiría alentando a los asistentes: “Si ustedes se vuelven locos nosotros nos volvemos locos”.



Desde el escenario bromean entre ellos, hacen preguntas y las responden ellos mismos imitando voces. Se divierten y lo traspasan a sus fans, juegan con ellos, si vuela un corpiño Bailey se lo abrocha en la cabeza y toca la canción de esa manera. El sonido esplendido y las luces juegan un rol importante acompañando las atmósferas y diferentes texturas que crea la banda con su música, a veces a toda velocidad, otras con un sonido envolvente y aturdidor con tres guitarras en escena. Hay muchos estilos que pueden enumerarse al tratar de clasificar a DIIV, quizás el más claro sea el de Dream Pop Psicodelico o también Shoegaze que los asemeja a bandas como The Jesus and Mary Chain, también tienen un aire post punk que hace recordar a bandas como Joy Division o The Cure.

Después 75 minutos ininterrumpidos de canciones, entre las cuales sonaron joyitas como Dopamine, Doused y Bent, tras un breve receso llega el momento del encore, las últimas dos canciones, dos himnos infaltables también de aquella maravilla llamada Oshin, primero Have Long Have You Known, con los punteos de guitarra más bellos de la noche y para finalizar toda la fuerza de Wait, un tema que Peter Hook (bajista de Joy Division) probablemente ama.


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