Crítica: LA SAGRADITA


17/1/18


Por Guadalupe Farina


Una pareja de enamorados que escapa y, en ese viaje, va parando por distintos hoteles del noroeste argentino. Una compañía de teatristas o cirqueros (según la ocasión) que vive en interminable gira. Una madre oligarca, indignada tanto por la huida de su hija como por el ascenso de las clases populares en su querida Salta. Un marido antiperonista, fracasado y buscavidas. Un actor que explora su nueva faceta de dramaturgo, buscando crear su obra cumbre… Y en ese contexto, Ella, la “Sagradita”, Evita sobrevolando por sobre todos y todo.
Todas esas líneas argumentales componen el texto de Selva Palomino que, con la dirección de Gilda Bona, se estrenó recientemente en El Camarín de las Musas. Si bien todas esas líneas terminan confluyendo, es inevitable preguntarse si no es demasiado. Como sea, esa sobreabundancia está en sintonía con el excesivo y hasta a veces reiterativo uso de algunos recursos como los monólogos al público, algunos apartes, parlamentos repetitivos y una iluminación que en sus cambios de clima se torna violenta.

No obstante, el exceso es el código en el que se inscribe la pieza. Por lo tanto, lo que en otro contexto podría significar un “desastre dramatúrgico”, acá tiene su razón de ser y su correspondencia con los personajes. Raquel Albeniz compone a Adela, una madre a la que el público conoce fundamentalmente por sus monólogos, en donde lleva al extremo su odio de clase hacia el pueblo salteño y su antiperonismo más acérrimo. No es difícil imaginar que esta Adela bien podría haber escrito en una pared “Viva el cáncer”.

Paquito, por su parte, interpretado por Emiliano Díaz, se destaca como el actor extravagante y gay que dice ser amigo íntimo de Evita y a quien la Jefa Espiritual de la Nación le habría encomendado como tarea escribir su historia. Construido desde el estereotipo con el que se suele imaginar al artista homosexual de mediados del siglo XX, Paquito es junto a su asistente, un enano de circo (Fernando Sansiveri), el encargado de incluir gags humorísticos y efectivos a lo largo de la obra. Son interesantes los contrapuntos que se generan con Mariano (Germán Rodríguez), el marido gigoló de Elena (María Forni).

Sobre Elena es sobre quien recae el conflicto principal, el que va del no saber a la verdad y de allí al autoconocimiento, al reconocerse como una actriz. Enfrenta el antiperonismo de su madre y luego de su esposo, y la decepción que le produce el enterarse que él no es el hombre de negocios exitoso que decía ser. Allí se produce en ella el cambio que la lleva a dar un giro en su vida, de la mano del teatro y del amor por la Abanderada de los Humildes. El proceso de Elena es la línea argumental que va tomando cada vez más fuerza a medida que se acerca el final.
Los actores logran subirse al exceso planteado por la dirección de Bona, y eso hace de La Sagradita una puesta en escena interesante desde la potencia dramática de los intérpretes. La política, el teatro y algunos resabios del culebrón se entremezclan y dan como resultado una trama que, ya sea por la figura de Eva Perón, por el amor engañado o por lo que en ella hay de historia de la escena nacional de los ’50, no será indiferente al público.


La sagradita se presenta los jueves a las 21 horas en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960-CABA)

Ficha técnica
Dramaturgia: Selva Palomino
Actores: Raquel Albeniz, Emiliano Diaz, María Forni, Germán Rodríguez y Fernando Sansiveri
Diseño de vestuario: Jennifer Sankovic
Diseño de escenografía: Alejandro Richichi
Diseño de luces: Lucas Orchessi
Diseño sonoro: Rolando Vismara
Producción musical: Miguel Brignole
Realización de escenografía: Alejandro Richichi
Diseño gráfico: María Forni
Asistente de producción: Florencia San Martin
Asistencia de dirección: María Chica Serrano
Producción ejecutiva: Anabella Moreno
Producción general: Aurora producciones
Dirección: Gilda Bona


 

Autor entrada: Revista Meta

1 thought on “Crítica: LA SAGRADITA

    Anónimo

    (17 enero, 2018 -6:09 PM)

    Su Comentario *Guadlupe Farina quien te enseñó que hacer una crítica a la obra es contarla por completo??? Tu nota parece un trabajo de secundaria de comprensión de obra y no una nota periodística. Una falta de respeto a los que quieren ir a verla porque les cuentas todo sin dejar un respiro a la intriga del teatro.

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