EXPERIENCIA EN EL FBI: Un recorrido exclusivo por el Edificio J. Edgar Hoover


12/2/18


Por Fer Casals y Valeria Massimino


Revista Meta viajó a Washington D.C para vivir la experiencia en el F.B.I 

El edificio J. Edgar Hoover nos recibe en el 935 de la Avenida Pennsylvania imponente una tarde fría de diciembre. Despojados de todo aparato electrónico nos adentramos en el mundo del FBI, un lugar donde las historias de espionaje, criminales, científicos y políticos convergen bajo una misma palabra: investigación.

La realidad y la ficción que dejaron huella en la cultura popular se sienten en cada paso que damos por los intrincados pasillos y en cada puerta que atravesamos mediante una tarjeta. Demás está decir que las medidas de seguridad en el edificio son extremas. Como en la presentación de la serie Super agente 86 (Get Smart) donde el agente iba pasando distintos tipos de puerta hasta llegar a la oficina. No pueden tomarse imágenes de ningún tipo. Ingresamos sin nada, solo pueden tomarse notas en un papel.

El tour al que tuvimos acceso no es el paseo turístico que alguna vez funcionó en el edificio (antes del 11 de septiembre, cuando se descontinuó por seguridad) a este tour se puede acceder de dos maneras: con una carta de recomendación de un congresista que se hace responsable por los visitantes o mediante la invitación de una agente especial.

La experiencia
The FBI Experience es un tour en la sede central del FBI que presenta exhibiciones multimedia interactivas con la historia y artículos de casos emblemáticos, para ilustrar la importancia del trabajo del buró que está en su lema: fidelidad, valentía e integridad (Fidelity, Bravery, Integritiy, que también funcionan como las siglas F.B.I.).

Al igual que el buró mismo la muestra está dividida en sectores. Así podemos aprender cual es el trabajo específico de los Agentes especiales, los de inteligencia, los analistas de inteligencia, el personal de laboratorio y el personal profesional. Y como cada sector cumple sus funciones, desde el que se ocupa del contra-terrorismo (tan en boga) hasta el de contra-espionaje, pasando por otros a los que se les da la misma importancia: Cyber-crimen, corrupción pública, derechos civiles, crimen organizado, crimen de “cuello blanco”, crímenes violentos y armas de destrucción masiva.

La cooperación con socios locales, estatales, federales e internacionales también forma parte de los objetivos del buró, es la manera de ayudar a promover su única misión, la seguridad nacional y la aplicación de la ley.


La icónica foto de Patrick Witty tomada el 11 de septiembre de 2001 que ilustra uno de los pasillos del recorrido.


El Edificio
Son aproximadamente 260 mil metros cuadrados de los cuales 93 mil son de oficinas. Y dentro contiene: un anfiteatro, un auditorio con 162 asientos, un taller mecánico, dos canchas de básquetbol, una enorme cafetería con acceso al jardín terraza, varias aulas, laboratorios, gimnasios, una filmoteca, un campo de tiro, una clínica médica, una morgue, un teatro de 700 asientos y tiene tres pisos subterráneos, y hasta un Starbucks exclusivo. El ambiente laboral se completa con la presencia de música constante en el patio, un toque que uno no asociaría en principio con un edificio gubernamental. Y estas son solo algunas de las funciones de este increíble edificio creado por el arquitecto Charles Murphy en estilo brutalista, que le llevó 10 años y que fue inaugurado en 1975.

Seguimos el recorrido, y nos trae a la memoria cada caso icónico que vemos, desde Al Capone a Bonnie y Clyde, la famosa pareja de ladrones y asesinos, el Unabomber, el solitario terrorista que acechó EE.UU. durante veinte años. La Dahlia negra, el asesinato de una aspirante a actriz de Hollywood que nunca fue resuelto. Patty Hearst, le heredera del magnate periodístico que fue secuestrada por un grupo que se hacía llamar “Symbionese Liberation Army” y del cual Patty luego formó parte robando bancos entre otros crímenes. “Baby Face” Nelson, un peligroso gánster que luego de matar a tres agentes del FBI fue abatido en 1934, y muchos más, entre ellos los más polémicos y de mayor repercusión global: el asesinato de John F. Kennedy y el ataque del 9/11.

Los Casos
Hechos delictivos que hemos visto dramatizados en películas de Hollywood durante años, como Catch me if you can (2002) Donnie Brasco (1997) Black Mass (2015) Bonnie & Clyde (1967) Public Enemies (2009) Mississippi Burning (1988) All the President’s Men (1976) y Dog Day Afternoon (1975) entre otras. También ayudaron al imaginario colectivo obras de ficción como la serie The X-Files (1993-2018) y biografías recientes como “J.Edgar” dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Leonardo DiCaprio como el emblemático director del FBI.


Las listas de “más buscados” actualizada a 2018 en la web del FBI.


La actualidad encuentra al buró siendo cuestionado por el gobierno que encabeza Donald Trump, que primero despidió a su Director James Comey justo cuando este investigaba conexiones entre aliados al presidente y el gobierno de Rusia durante las elecciones de 2016. Durante la campaña, Trump había halagado las investigaciones sobre los mails de Hillary Clinton, algo que en ese momento lo beneficiaba políticamente. Ahora es el nuevo director Christopher Ray el que se encuentra bajo fuego, pese a que fue elegido por Trump para el puesto. Presionado para que despida a su subdirector Andrew McCabe, Ray reafirmó su independencia y la del FBI al pedir públicamente que no se publique un memo Republicano sobre (de nuevo) el caso de la investigación sobre Rusia y la actuación de Ray en ella. Un conflicto que pone al buró nuevamente en la vereda de enfrente al gobierno.

Impresiones finales
El FBI hace un esfuerzo por mostrar una imagen de cambio con respecto a su pasado. La diversidad de su planta (12% de los que trabajan allí son latinos) y la visión a futuro donde el lema es “la más efectiva arma contra el crimen es la cooperación” y la idea que los crímenes ya no se solucionan disparando, sino investigando, las balas del FBI actual son el pensamiento y las computadoras. Y que nadie está por encima de la ley… ni siquiera el Presidente.


 

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1 comentario

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