Lost Highway (David Lynch)


18/2/15


Por Fer Casals


En 1996 mientras estaba en su casa, David Lynch recibió una llamada, “Dick Laurent está muerto” dijo la voz del otro lado, esa llamada equivocada disparó en el director el concepto detrás de Carretera Perdida.

La disociación. El comienzo del film nos pone en autos del estado mental al que debemos sumergirnos en orden de comprender de que va la obra. La hipnótica canción de David Bowie “I’m Deranged” (“Estoy enajenado”) debería ser la primera pista , una carretera interminable sólo iluminada por los faros del vehículo la segunda y la frase “Me gusta recordar las cosas a mi manera…no exactamente como ocurrieron” que dice Fred el protagonista, debería ser la tercera.

El film está visto completamente desde el POV de Fred, por lo que todo es real y al mismo tiempo nada lo es. Ese es el truco del mago Lynch. Linealmente la historia puede resumirse así: Fred es un saxofonista con problemas maritales y obsesionado con la posibilidad que su mujer lo esté engañando con un mafioso de la ciudad que hace películas pornográficas, asesina al mafioso y descuartiza a su mujer, es detenido por la policía y sentenciado a la silla eléctrica. La primera parte del film es opresiva y lánguida, pero apasionantemente detallista, toda la información está en lo que se ve y sugiere.

Todo sucede entre las cuatro paredes de una casa (la del propio Lynch en Mulholland Drive). La casa sin amor ni pasión de un matrimonio que se muestra de manera magistral con dos escenas. Una breve conversación acerca de porqué ella no va a verlo tocar el saxo esa noche basta para escenificar todo lo que ocurrirá en la película. La dualidad. En el plano vemos a Fred acercarse a su esposa Renee. Fred tiene sombra, Renee no tiene ninguna. Esa sombra de Fred es su otra personalidad, disociada. En la otra escena Renee le da palmaditas de desprecio luego de hacer el amor, Fred luce sudado y nervioso, Renee fria e impávida. El incidente que pone a rodar la película es la aparición de unos videocassettes en la puerta de la casa, grabaciones anónimas de su propio domicilio. La primera es solo de su frente, la segunda se adentra en el hogar, y la tercera en la que Fred es testigo del asesinato de su mujer por él mismo. Fred es enviado a la cárcel donde se lo condena a la silla eléctrica.

Allí comienza a padecer dolores de cabeza que lo llevan a convertirse en un joven llamado Pete. Pete no existe, es el reflejo mejorado de Fred. Es todo lo que Fred hubiese querido ser y no fue. Pete tiene éxito con las chicas, tiene unos padres completamente liberales y comprensivos, lo opuesto a los padres restrictivos de Fred que, aunque no se menciona es evidente visto el comportamiento del Fred como adulto. Pete no es saxofonista, tiene un trabajo más masculino, es el mejor mecánico de la ciudad, lo cual lo relaciona con  Mr. Eddie, el mafioso de la ciudad, que casualmente se le conoce por otro nombre, si…Dick Laurent. Pete se cruza con el doppelganger de Renee, Alice , que recuerda a  “Twin Peaks”, con Laura Palmer y su prima Maddy, una rubia y otra morena, interpretadas por la misma actriz, Sheryl Lee, y que demuestra que “Vertigo” de Alfred Hitchcock es una influencia gigante aqui también.

Alice es la amante y protagonista de las películas pornográficas que realiza Mr. Eddie/Dick Laurent y que Pete rechaza ver (ya que al verlas y ver que Alice/Renee las protagonizan, rompería la construcción de este mundo de fantasía que se creó) Fred comienza progresivamente a oscurecer el mundo de Pete. La frágil mente repleta de traumas de Fred creó las realidades duales. Fred nunca recibe esos videocassetes, los encuentra. Esas cintas no contienen imágenes de su casa, sino las películas pornográficas de Renee.

Es tan irreal el segmento de  Fred como el de Pete, pero la parte de Pete hay que interpretarla como una visión irreal de la juventud de Fred y como conoció a Renee hasta que las cosas comenzaron a complicarse, una visión distorsionada de lo que hubiera querido que fuese su vida. La transformación de Fred a Pete, se da en un plano surreal y exagerado que luce como el  “El Grito” de Munch. Esa exageración que es sello Lynchiano marca la pauta de lo que vemos, el sueño dentro del sueño, pero no con la prolijidad de  Nolan en “Inception” sino lo más parecido a la incoherencia de un sueño verdadero, esos que tenemos todos y que cuesta contar al despertar.

En el tercer acto se juntan ambas tramas. Pete, al entrar en casa de Andy a robar, se encuentra con la imagen que mas teme: su amada en las películas pornográficas de Mr. Eddie . El personaje continúa por los pasillos infernales de la casa de Andy, que se convierten en el pasillo del hotel “Lost Highway” donde Fred captura a Mr.Eddie/Dick Laurent, tras acostarse con su esposa. La habitación donde Fred captura a Mr.Eddie, se convierte en la casa de Andy, en su propia mente, con una Alice/Renee ahora pelirroja que se burla de Fred/Pete.

Femme Fatale. Una constante en la obra de David Lynch. La mujer como elemento de perdición. Mary, la novia de Henry el protagonista de “Eraserhead”, Dorothy en “Blue Velvet”, la mujer que hace que el protagonista, deje todo para meterse en un mundo sórdido, violento y sexual, Laura Palmer, que altera la vida pueblerina de Twin Peaks o Rita, de “Mulholland Drive” que lleva a la locura, al doble personaje de Betty/Rita.

La Cabaña. El fuego como catalizador de acciones y pasiones, igual que en “Twin Peaks” o “Corazón Salvaje”- , y que representa todo lo que Fred ha intentado mantener en su mente. En esa escena, Pete y Renee hacen el amor en la arena del desierto, bañados por la luz de los faros del auto. Pete quebrado le dice a Renee que la desea,  “Nunca me tendrás” responde Alice. El sueño ha muerto, la fantasía se ha roto y la Renee de ensueño que es Alice desaparece en el interior de la cabaña, otro elemento más de la mente de Fred/Pete que queda muerto allí, por eso desaparece Pete y vuelve Fred, ya incapaz de seguir manteniendo la auto-mentira.

La Conciencia. El misterioso hombre de negro, rostro maquillado y labios pintados, que se le aparece primero a Fred en la fiesta a la que acude con su mujer en casa de Andy y que luego habla con Pete por teléfono. En ambas ocasiones, el tiempo parece detenerse. Ese personaje es la conciencia de Fred. El vinculo para acceder a su mundo de fantasía y devolverlo a la cruda y sórdida realidad del acto que ha cometido. Por eso lleva la cámara de vídeo al final de la película. Es la representación de un espectador objetivo y aquel que “filmó” el asesinato. Finalmente, Fred deja el mensaje de que Dick Laurent está muerto en su intercomunicador, una señal para su propia mente, un historia en loop eterno. Reforzando la idea circular y espiral de la obra.

Perdidos. Críptica sólo si no estamos atentos, las pistas están ahi, Lynch es un trabajo, una tarea para el hogar que vale la pena, porque penetrar su mundo cambia la percepción del propio.

 10 de 10


 
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