CINE: Reseña de “El Azote”


Por Guido Rusconi


El azote nos presenta a Carlos (Kiran Sharbis), un hombre de mediana edad que a simple vista se ve como alguien recio, duro, con aspecto de cacique. Probablemente a raíz de su ropa siempre negra es mejor conocido como el “murciélago”, aunque en repetidas ocasiones el reniega de este apodo. Carlos trabaja como trabajador social en un centro de menores en la ciudad de Bariloche, y a lo largo de toda la película somos testigos de las distintas vivencias con las que se enfrenta tanto en su oficio como en su vida personal.

Este largometraje de 2017 es una de las últimas obras del director argentino José Celestino Campusano, y en ella nos encontramos con una realidad que escapa a lo que imaginamos cuando pensamos en Bariloche, quizás una de las ciudades más turísticas de la República Argentina. A Campusano no le tiembla el pulso a la hora de representa (tanto de manera implícita como explícita) ciertos tópicos a los que muchos cineastas les escapan, como la violencia doméstica, el incesto, el abuso sexual, entre otros. Y todo esto lo vemos a través de los ojos y del juicio de Carlos, que a su vez está lejos de ser una persona perfecta y que de hecho es moralmente bastante ambiguo, ya que en muchos momentos se muestra irascible e intolerantes con aquellos que los rodean. Sin embargo transmite un aura de tranquilidad que lo hace brillar en su trabajo, último bastión de su cordura.

En cuanto a los aspectos positivos, podemos tomar en consideración la fotografía de la película, que aprovecha en su máxima expresión los bellísimos paisajes que caracterizan la ciudad perteneciente a la provincia de Río Negro. Desde los barrios bajos se pueden observar las montañas cubiertas de nieve y cualquier persona acostumbrada a la llanura urbana no tardará en envidiar esta clase de relieves tan imponentes. Es un film lleno de contrastes, dado que la belleza natural se contrapone a lo feo, a lo incómodo, y en momentos hasta a lo vil de los personajes, quienes tienen sus razones para actuar de la manera que lo hacen, sólo que no logran un consenso en el que puedan hallar la paz. Por su profesión, para Carlos es cosa de todos los días enfrentarse a historias y realidades marginales, invisibles a los ojos de los demás. Él, por su parte, también es un sujeto de los márgenes, sabe caminar las calles y se funde con la noche a la perfección.

Más allá de algunos diálogos poco verosímiles (o simplemente mal recitados), el guión tiene una falla en particular que merece ser analizada aparte. Los personajes femeninos, además de ser accesorios al entorno de Carlos, suelen estar puestos bajo una luz negativa en casi todos los casos. Y se pone mucho énfasis sobre la supuesta promiscuidad de las mujeres que aparecen en la película. En más de una escena se utiliza el término “puta” de manera despectiva, como si la sexualidad libre fuese la peor de las manchas para una mujer. A menudo el que enuncia estas ideas es Carlos, y uno podría pensar que es solamente una más de las muchas aristas que tiene este personaje tan áspero e imperfecto. Pero al escucharlo también de otros personajes en otros contextos no se puede evitar pensar que cierta misoginia internalizada se escapa de las palabras que Campusano escribió para este guión.

A la hora de medir en la balanza a El azote, nos encontraremos con una obra que tiene más a favor que en contra. Siempre se mantiene sincera, aunque esa sinceridad en muchas ocasiones devenga en una crudeza difícil de ignorar. En un país que pretende ser federal pero que siempre cae en priorizar aquello que sucede en su ciudad capital, el esfuerzo de Campusano ciertamente es apreciable. Nos demuestra con esta historia que no solamente en los grandes centros urbanos de Argentina existen este tipo de problemáticas que influyen en la vida de los niños y jóvenes que día a día buscan sobrevivir a un sistema que los expulsa y los reprime. Campusano, golpeándonos el rostro improvistamente, nos hace entender que estas cosas suceden en todos lados, más allá de lo que podamos ver en folletos turísticos.


Autor entrada: Revista Meta

1 thought on “CINE: Reseña de “El Azote”

    Andres

    (30 julio, 2018 -7:10 PM)

    Coincido. Igual siempre es un poco así el cine de Campu…

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