20.000 Besos (Sebastián De Caro)

 

Los treintas, esa bisagra entre la adolescencia y la adultez retratada desde una visión particular: el mundo de Sebastián De Caro, que no es el mundo de todos, pero sí el de muchos. Juan es un abúlico oficinista al que su jefe (un genial Blanco) le asigna la tarea de pensar junto a su compañera de trabajo Luciana un juego que fomente el compañerismo en el ámbito laboral. Luciana es insoportable, sin embargo sucede …lo debe suceder. El tiempo que empiezan a compartir se convierte en infatuación unilateral primero y en algo más después. De Caro tiene cariño por sus personajes, no los baña de snobismo ni cinismo, elige mostrarlos como una generación influenciada por una cultura pop que está ligada directamente con las emociones, con el amor. Así Star Wars y la amistad son sinónimos. El fantástico personaje de Alan Sabbagh, un cinéfilo adorable es claramente la versión “on screen” de De Caro, como Randal era Kevin Smith en “Clerks” película con la cual comparte puntos en común. En definitiva el encanto de 20.000 Besos es la identificación, allí radica su fuerte y su debilidad. Je sui Juan.  -Fer Casals

8 de 10

O sea, el papel de una chica “tonta” tiene que ser tan extremo para que el espectador “entienda”? Los hombres de la película no son en el fondo como la protagonista? Algunas escenas, por tratar de parecer naturales, quedaron forzadas. 20.000 besos es una historia sencilla, una película hecha entre amigos, y se nota eso en el film. Es entretenida, y hay otros personajes secundarios, que también son todos “divertidos”, manteniendo un humor que sigue la línea de la película hasta el final. Gran parte del guión son chistes y eso hace tener empatía con el público joven. El amor en la nueva era, no es fácil ni profundo.  – Valeria Massimino

6 de 10

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