Congreso (Luis Fontal)


Tres amigos comparten un departamento, Nicolás es líder de una banda de rock y desfilan por la casa sus conquistas amorosas, de hecho la película abre con un plano secuencia memorable haciendo referencia a esto y presentando a los protagonistas, vive junto a su primo Gonzalo que aspira a ser actor y se encuentra ensayando el monólogo de Segismundo (preguntándose a gritos ¿Qué es la vida?) y a ellos se les suma Germán, todavía conmovido por la reciente ruptura con su novia.  Al igual que muchos jóvenes sus vidas aun no están resueltas, pero esta noche eso poco importa, ya que Nico invitó a la casa a su “chica de turno” y encima trae a dos amigas:  tres chicos más tres chicas, eso es una fiesta.

En una reunión de seis personas es interesante ver cómo van generandose las conexiones para que empiecen a formarse las tres parejas que van a constituir un nuevo acto en la historia, y al mismo tiempo van a generar nuevos giros y relaciones entre los personajes.  De esa manera se suceden comidas, tragos, juegos y bailes, todos momentos conectados con clips musicales que funcionan como separadores.  La banda de sonido que es uno de los puntos más altos de la película está compuesta por el músico Manu Hatton, un verdadero hallazgo del director Luis Fontal.


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Congreso no es una comedia de gags, ni de romances trillados que buscan imitar modelos de películas adolescentes extranjeras.  Es una película que funciona a partir de la construcción de situaciones y conflictos reales, nunca extremos ni trágicos y allí es donde consigue un reflejo y una identificación directa y emocional con el espectador.  Todo es sutil, nada se exagera, y de esa manera todo se vuelve real.  Para ello es trascendental el rol de cada uno de los intérpretes en esta realización, Tronconi, Zago y Dinardo construyen un trio de amigos increíbles, en la vida real son amigos, y es cierto que muchas relaciones que se ven en la película son reales, pero cada uno de ellos, con gran experiencia en teatro (como actores pero también directores) manejan un registro natural y fresco que le da realismo y credibilidad a la trama y a los diálogos.  Lo mismo sucede con la triada femenina Agustina Quinci, la dura rockera, Flor Benitez la dulce y delicada kinesióloga y la rebelde y sensual Sabrina Macchi.

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Seis personajes en una sola locación, autogestionada, sin ayudas en presupuesto, la tesis universitaria de su director y un trabajo en los aspectos técnicos tan correcto y profesional que nada tiene que envidiarle a otras producciones de mayor presupuesto.  Congreso es un claro ejemplo de cine independiente nacional y debe ser tomada como una gran motivación para todos los que aspiran a dedicarse al cine y contar historias (sin olvidarse del  público) y no tienen cientos de miles de pesos.   –Patricio Paludi

10 de 10 


Congreso es un film pequeño, sin demasiadas pretensiones salvo contar una historia. Una noche, tres posibles parejas y como las interacciones entre ellos disparan historias del pasado y perturbaciones del presente. La película va creciendo en interés a medida que la noche avanza, gracias en parte a lo bien definidos que están los personajes. No es fácil construir un contexto convincente de una situación tan convencional como una fiesta en un departamento. El director lo logra y en ese proceso logra mostrar una “voz” propia, con un lenguaje que no resulta forzado. La banda de sonido le pone el marco ideal a la trama tiñendo al film de esa bien argentina melancolía indie de clase media.  –Fer Casals

7 de 10


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