Hawaii

Dirección, montaje y guión: Marco Berger

Protagonistas:
Manuel Vignau
Mateo Chiarino
Mercedes Quinteros
Luz Palazón
Manuel Martínez Sobrado

Fotografía:Tomás Pérez Silva
Música: Pedro Irusta

SalaCentro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543).

Martin regresa a su pueblo, después de muchos años de ausencia, en busca de una tía que ya no vive allí. A la deriva, y sin nada que comer busca cualquier trabajo para sobrevivir. De esa manera llega a las puertas de la casa quinta de Eugenio, un ocioso escritor de ciudad en busca de inspiración, que al reconocer a Martin de sus épocas juveniles, va a ofrecerle realizar diversas tareas aunque no parezcan tan necesarias.
El pasado compartido parece esconder secretos entre ambos y ahora uno tiene el poder sobre el otro. Entre el sometimiento, las confusiones y la seducción se mueve este intrigante relato.
Hawaii es el tercer largometraje de Marco Berger (Plan B  y Ausente), y en términos de producción es su película más pequeña, pero esto no significa que la historia sea sencilla.
En un pequeño pueblo y con solo dos protagonistas, el director vuelve a plasmar los elementos más reconocibles de su filmografía, una relación entre dos hombres que no se presentan abiertamente homosexuales, generando así un clima de deseos reprimidos, obsesiones y mucha tensión sexual.
Los temores e inseguridades de sus protagonistas siempre los llevan a tomar distancia, y en ese espacio que se genera entre uno y otro, es donde se construye el misterio. El cine de Berger siempre fue contemplativo de sus personajes, y es por eso que no hay abundancia de diálogos en sus películas, y Hawaii, en ese sentido, es la más extrema de todas.
Con un tono poético que remite al cine de Kim Ki Duk, la historia se cuenta a partir de silencios, gestos y miradas. La fotografía y la música son precisas, la dupla Manuel Vignau y Mateo Chiarino se lucen con sus interpretaciones, pero aquí es la técnica narrativa del director, y las elecciones de cada plano que utiliza, la que logra que una película de estas características capture al espectador en sus más de 100 minutos de duración.  –Patricio Paludi
9 de 10
Una historia de amor: En un pueblo, un poco aislado, comienzan a conocerse, a recordarse, estos dos amigos de la infancia. Con poco diálogo transcurre una historia chica e íntima. Con muy buenas actuaciones de Manuel Vignau y Mateo Chiarino, que transmiten ternura. El erotismo y la tensión sexual, es marcado con el cuerpo y las miradas, y más silencios que se llenan de ellos.
Una película que no muestra a los personajes con tecnología, como celulares o internet, tampoco tienen que estar fumando de todo, ni embriagándose para “vivir”. Una historia pura, con nostalgia y recuerdos.
En los silencios, hay exceso de música que mucho no se condice con lo que está pasando. Pero tampoco eso importa mucho.  –Valeria Massimino
8 de 10
El tercer film de Berger ubica al espectador una vez más dentro de la relación entre dos hombres. Desde el principio el uso ampuloso de la música contrasta -demasiado- con la pequeña y sentida historia que el film busca contar.
La historia de Eugenio y Martín tiene las características que el cine más subraya cuando habla de amor gay: la represión. Inclusive en este caso donde uno de los protagonistas ya está fuera del closet. La carnadura de la trama es el histeriqueo con sentido que Eugenio le aplica a Martín, Eugenio parece buscar inspiración y Martín trabajo, lo que encuentran en cambio les cambiará los planes.
Cuando un tercer personaje aparece en el film, su presencia se justifica sólo para exponer las intenciones e historial de Eugenio, un tropo efectivo. Finalmente luego de una hora y media de coqueteos y malentendidos el film elige el optimismo y asi se despega de la mayoria de películas que con esta temática parecen disfrutar de dibujar personajes que por su elección sexual sólo tienen que sufrir miserias. Berger demuestra sensatez y sentimientos en un film de –verdadero– romance.  –Fer Casals
8 de 10

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