Matt Damon en MISIÓN RESCATE de Ridley Scott

MISIÓN RESCATE

(The Martian)

ESTRENO 1ro. de Octubre

Durante una misión a Marte con la tripulación completa, el astronauta Mark Watney (Mark Damon) es dado por muerto después de una tormenta brutal y dejado atrás por sus compañeros. Pero Watney ha sobrevivido y se encuentra varado y solo en el planeta hostil. Con provisiones insuficientes, deberá apelar a su imaginación, ingenio y espíritu para subsistir y encontrar una manera de enviar una señal a la Tierra para hacerles saber que está vivo. A millones de kilómetros de distancia, NASA y un equipo de científicos internacionales trabajan de manera incansable para traer “al marciano” de vuelta a casa, mientras sus compañeros de tripulación planean de manera simultánea una misión de rescate arriesgada, por no decir imposible. Conforme estas historias de increíble valentía se desarrollan, el mundo se une para apoyar el regreso seguro de Watney. Basada en el best-seller y realizada por el director experto Ridley Scott, MISIÓN RESCATE presenta a un reparto plagado de estrellas que incluye a Jessica Chastain, Kristen Wiig, Jeff Daniels, Michael Peña, Kate Mara, Sean Bean, Sebastian Stan, Aksel Hennie, Donald Glover, Mackenzie Davis y Chiwetel Ejiofor.

Todos hemos sentido alguna vez estar solos en el mundo. Sólo Mark Watney sabe lo que es estar solo en Marte.

            Dado por muerto tras un vendaval devastador que forzó una evacuación de emergencia, Watney se despierta, lesionado, y para permanecer vivo deberá reaccionar de inmediato. Si puede conservar su determinación para no convertirse en el primer ser humano fallecido en Marte, la ayuda está a tan sólo unos cuantos años y unos cuantos millones de kilómetros.

            “Esta es la historia de supervivencia por excelencia”, comenta el director Ridley Scott. “Mark Watney se ve bajo una presión y aislamiento inimaginables, y la película trata de cómo reaccionaría al respecto. El destino de Mark estará determinado ya sea por sucumbir ante el pánico y la desesperación, y aceptar la muerte como algo inevitable —o por depender de su entrenamiento, creatividad y sentido del humor para conservar la calma y resolver problemas”.

            El humor de Watney se convierte en un dispositivo de supervivencia, que le permite mantener a raya la desesperanza y evitar que su mente fije su atención en las circunstancias extremas. Su proclividad por conservar el buen humor y el optimismo es vital para la historia, y es uno de los rasgos del personaje que atrajo a Matt Damon al papel.

            “Me encantó el humor, no sólo de Watney, sino también de otros personajes”, comenta Damon. “El tono cómico nunca es superficial y complementa el drama intenso de la situación, que es algo que no se asocia con frecuencia al género de la ciencia ficción”.

            Damon recibió el guion de manos del productor Simon Kinberg, con quien trabajo en Elysium. Se lo envió a Damon un viernes y recibió una respuesta entusiasta para el domingo.

            “Matt reaccionó ante la historia del mismo modo que lo hicimos el estudio y yo”, recuerda Kinberg. “Le pareció original, divertida, emocionante y con una propuesta singular y diferente de lo que es una historia de supervivencia. No podíamos imaginar a nadie más en el papel de Mark Watney”.

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            El guión está basado en una novela original de programador de computadoras convertido en escritor Andy Weir. Aditya Sood fue el primer productor en leer el libro de Weir, antes de que haya sido publicado en pasta dura por Random House en el 2014, cuando sólo existía en línea en forma de serie y después como eBook en Amazon.

Sood comenta, “Me pareció una de las mejores historias de ciencia ficción que jamás haya leído. Todo lo que le puede salir mal a Watney, le sale mal, y, aún así, sigue adelante. Esa virtud tan esperanzadora hace que la película sea algo más que sólo aventuras emocionantes”.

Kinberg quedó enganchado después de tan sólo treinta páginas, y Fox compró los derechos del libro en nombre de Genre Films, compañía de Kinberg, que tiene un contrato de primera opción con el estudio. Poco después, le enviaron el libro al guionista de primera categoría Drew Goddard, con la idea de que lo escribiera y dirigiera. Kinberg dice que unos cuantos meses después Goddard entregó un tratamiento excepcional, a pesar de los retos que representa adaptar un libro con una rigurosa resolución de problemas científicos y matemáticos, numerosos personajes y múltiples líneas narrativas, dice el productor.

Goddard dice, “No podía soltar el libro de Andy. Crecí entre científicos en Los Álamos, Nuevo México, y nunca antes había visto a alguien captar la peculiaridad encantadora que es un científico moderno hasta que leí el trabajo de Andy. Mi propuesta en la adaptación fue proteger el alma vibrante del libro a como diera lugar”.

Con el guión de Goddard en mano y el interés de Damon, el proyecto se comenzó a desarrollar de manera veloz, pero llegó a una pausa cuando Goddard aceptó un trabajo como director. Esto provocó que la silla de director tuviera que ser llenada por, según Kinberg, “no sólo un gran director, sino un director experto”. Varios realizadores de primer nivel familiarizados con el proyecto estaban circulando cuando los productores recibieron una noticia inesperada: Ridley Scott estaba disponible.

“Ridley es mi director de cine favorito, y era perfecto para esta historia, pero estaba ocupado desarrollando otro filme”, recuerda Kinberg. “Cuando nos enteramos que se había retrasado su proyecto, de inmediato le hicimos llegar el guión”.

Scott opina: “Quedé fascinado por la casi imposibilidad de la misión de Watney y el esfuerzo en equipo que se requería no sólo de la NASA, sino también de aliados internacionales. Los rivales geopolíticos deben superar sus diferencias y trabajar de manera conjunta para el objetivo común de salvar la vida de un astronauta, y, de paso, todo el mundo queda cautivado por el tamaño y complejidad del reto”.

El mismo Goddard estaba encantado de ver su guión en manos de Scott, al decir, “Todavía recuerdo dónde estaba sentado cuando vi por primera vez al personaje de Roy Batty [interpretado por Rutger Hauer] reflexionar de los Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser en Blade Runner. (Estaba sentado en la tercera fila, del lado izquierdo en el cine White Roxy. Tenía siete años de edad). Ridley Scott ha sido una influencia en todo lo que escrito en mi vida: sus filmes están incrustados en mi ADN creativo. Tener esta oportunidad de trabajar con él ha sido un verdadero sueño vuelto realidad”. 

Para el novelista Andy Weir, la progresión turbulenta de ser una pieza seriada de internet a convertirse en una importante producción de cine fue un sueño difícil de creer. Así que no se la creyó.

“Vivo al norte de California, y nunca antes me había reunido con mi representante en Nueva York, ni con el productor de la película y los ejecutivos de Fox en Los Ángeles. Así que cuando me dijeron que Ridley Scott la iba a dirigir, me convencí que todo había sido una broma muy bien elaborada”.

            La intención de Weir con su novela, para la que realizó una investigación meticulosa y cargada de ciencia y matemáticas, era que fuera un “libro técnico para gente técnica. No tenía idea que lectores convencionales iban a tener interés alguno, mucho menos que les gustara”.

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            Comenzó tan sólo con imaginarse una misión a Marte de una tripulación completa, y después se obsesionó con la posibilidad interminable de situaciones fallidas potenciales. “Como programador de computadoras que he sido durante 25 años, he aprendido la importancia de contar con un buen respaldo”, comenta. Weir cargaba nuevos capítulos cada seis u ocho semanas para una audiencia que crecía por el boca a boca, hasta que terminó la historia en tres años, en cuyo momento puso el libro a la venta —por 99 centavos de dólar— en Amazon, y fue contactado por un representante. Esto lo llevó a entablar una conversación con Genre Films y al inicio de lo que Weir llama “la fantasía de todo escritor vuelta realidad”.

            La historia de Weir se desarrolla en un futuro cercano, entre doce y quince años adelante, y prácticamente todo aspecto científico del libro es posible y sustentado en un teoría actual. Con una sola excepción: dada la baja presión atmosférica de Marte (menos del uno por ciento con respecto a la Tierra), un vendaval de la severidad que Weir representa no sería posible.

“Necesitaba una manera para obligar a los astronautas a salir del planeta, así que me permití ciertas licencias”, confiesa Weir. “Además, me pareció que la tormenta estaría genial”.

            Esa tormenta, que ocurre en el 18º sol de una misión de 31 sol planeadas, lanza un pedazo de antena a través del traje de Watney, lo que provoca que él y sus sensores sean inoperables. (Un sol es la duración de un día solar en Marte, de 24 horas y 40 minutos aproximadamente). Desde el momento en el que sucede este extraño accidente, su ingenio, determinación y valor serán puestos a la máxima prueba. 

            Damon comenta: “Watney es un botanista e ingeniero mecánico, y es enviado a la misión a Marte para estudiar y tomar muestras de la tierra, con la esperanza de aprender más acerca de su composición y de la posibilidad de hacer cultivos. Tiene el conocimiento y entrenamiento para encontrar maneras de sobrevivir, pero el tiempo no está a su favor. Cree que una posibilidad de ser rescatado les tomaría entre tres y cuatro años. En situaciones cuando se enfrenta el hombre con la naturaleza, por lo general le apuestas a la naturaleza”.

            La batalla más importante a la que Watney se tiene que enfrentar es a su propia voluntad. La desesperación podría ser tan perjudicial como el ambiente hostil de Marte. Mantiene una bitácora en video de sus actividades, suponiendo que pueda ser su testimonio final, a la que le añade su metodología científica y una buena dosis de ingenio.

Andy Weir agrega, “Basé a Mark en mi propia personalidad, aunque él es más inteligente y osado que yo, y no tiene mis defectos. Supongo que es quien a mí me gustaría ser. Es Matt Damon”.

            Una de las sorpresas más agradables que Weir experimentó mientras escribía la historia es “cómo los personajes menores crecen en importancia a lo largo de la historia, hasta convertirse en piezas fundamentales”.

            En el guión de Goddard, los astronautas y el personal de la NASA son partes iguales de un ensamble. Scott complementó algunas secuencias de acción e hizo el arco de la comandante Melissa Lewis todavía más activo, para así crear otro de los personajes femeninos fuertes que han marcado muchas de sus películas previas.

            Como líder de la tercera misión a Marte, conocida como Ares III, la comandante Lewis encabeza una tripulación de seis, incluyendo a Watney, y está a cargo de la misión en la superficie y de la nave espacial que los llevó ahí, el Hermes. El viaje desde la órbita de la Tierra a Marte requiere de nueve meses, lo que le da a Lewis tiempo suficiente para establecer la autoridad entre su equipo, y para que los astronautas generen un vínculo.

            Jessica Chastain, quien interpreta a Lewis, comenta, “Es un personaje muy bien escrito, otro en el legado de personajes femeninos notables de Ridley. Lewis provino de la marina, y tiene que encabezar a un equipo de especialistas que son muy inteligentes y que tienen tareas muy específicas que hacer. Es amigable y simpática con la tripulación, pero no quiere que quepa la menor duda de quién está a cargo”.

            Después de haber tomado la decisión de dejar atrás a Watney, al creer que está muerto, Lewis siente un remordimiento y culpa enormes, que más tarde afectarán sus acciones y la integridad de su mando.

            A un lado de Lewis, como el piloto del Hermes, esta Rick Martinez (Michael Peña), quien, al más puro estilo de cualquier aviador, es un veterano militar ocurrente y con mucha confianza en sí mismo. Intercambia frases divertidas con Mark Watney durante sus primeros días en Marte —antes de la tormenta, y el desastre resultante.

            “Había hecho Fury [la película de acción de la Segunda Guerra Mundial del 2014] previo a ésta y retomé las maneras en como los tipos del ejército bromean entre ellos”, comenta Peña. “Son un poco de mal gusto, pero ayudan a mantener a todos alerta y a pretender que no tienen miedo del peligro al que se podrían enfrentar”.

            Aunque de manera ocasional Lewis dejaba salir una leve sonrisa, el cotorreo entre Watney y Martinez le parece un poco tedioso, así como a su compañera de tripulación Beth Johanssen (Kate Mara), la genio en tecnología y experta cibernética de la misión. En esencia, la reservada Johanssen es responsable por cualquier cosa que tenga que ver con la “computación de los nerds”.

            Mara comenta: “Tuve la oportunidad de conocer a Ridley y discutir el papel incluso antes de que me hayan dado el guión. A uno de mis perros le puse el nombre de un personaje de Gladiator (¨Lucious”) y toda la vida he sido una aficionada de Ridley, así que desde luego que quería trabajar con él”.

            Mara estaba igual de entusiasmada de trabajar al lado de Jessica Chastain, y le “encantó que ella esté interpretando a la comandante. Johanssen tiene en un pedestal a Lewis, que a mí me viene muy bien, ya que admiro a Jessica y respeto los proyectos y decisiones que ha tomado en su carrera”.

            La tripulación del Hermes la redondea el químico alemán Alex Vogel (Aksel Hennie) y el cirujano estadounidense de vuelo Chris Beck (Sebastian Stan). Hennie, un actor popular en su natal Noruega por películas tales como Headhunters y Pioneer, dice que MISIÓN RESCATE es “acerca de la soledad y el trabajo en equipo. Presenta algunos de los ideales más elevados de nuestra humanidad. Es una narrativa maravillosa y edificante que, a título personal, quiero con entusiasmo y elijo creer en ella”.

            Además de sus antecedentes médicos, Beck, al igual que los otros astronautas, se ha educado en otros campos de la ciencia y está muy bien preparado para trabajar con numerosos modos a prueba de errores. Pero todos están muy conscientes que cada viaje al espacio tiene dos posibles destinos —el objetivo y el desconocido.

            “Yo veo a estos increíbles y valerosos exploradores de Marte como los Lewis y Clark de nuestra generación”, comenta Beck. “La exploración forma parte del ADN humano”.

En la NASA, administradores e ingenieros inquietos todavía les cuesta trabajo comprender que enviaron seis astronautas a Marte, y sólo cinco están regresando. Las mejores mentes de la NASA y su Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés), ubicado en California, ahora luchan entre sí para encontrar una manera de traer a Watney de regreso a casa. Es el evento mediático del siglo. Los ejecutivos y científicos de la NASA y el JPL se encuentran en el ojo del huracán —y todo el mundo está viendo. ¿Crees que tu trabajo es una olla a presión? Ponte en los zapatos de Annie Montrose (Kristen Wiig), la directora de relaciones con medios de la NASA. Junto con el reto de extraer información valiosa del personal preocupado de la NASA, está encargada de enfrentar a una galería de prensa frenética, hambrienta por cualquier cantidad de información a la que le puedan hincar el diente.

            “Annie debe de lidiar con la forma en la que mucha gente importante quiere abordar la situación, y, por otro lado, tomar las decisiones de qué y cómo decirle las cosas al público de una manera exacta”, declara Wiig. “Debe de caminar sobre una línea muy delgada entre mantener al mundo informado y proteger la reputación de la NASA”.

Montrose trabaja en un ambiente dominado por hombres, pero se ha ganado el respeto de su jefe, Teddy Sanders (Jeff Daniels), director de la NASA, quien carga con una responsabilidad casi inconmensurable. Decisiones de vida o muerte se detienen en su escritorio. Algunas de las mentes más importantes del mundo esperan sus juicios, y Teddy deberá guiar de manera efectiva varios egos del tamaño de un planeta. Después de todo, está trabajando literalmente con científicos espaciales. 

“Teddy dirige a gente sumamente inteligente, egresada del MIT, pero su método es como si estuviera arreando gatos”, bromea Jeff Daniels. “Gatos inteligentes, pero gatos a final de cuentas. Les encanta inventar teorías e ideas, y exponen su brillantez en las juntas, pero evaden tomar decisiones. De repente es, ‘Oh, esa es la decisión de otro. Yo sólo soy, sabes, un científico espacial’. Así que Teddy disfruta algo el poder que tiene sobre estas mentes notables e incluso bromea con ellos en ocasiones. Hacer que los genios no olviden la humildad”.

            Uno de estos genios, Rich Purnell (Donald Glover), un “dinamicista orbital” en el JPL, se expresa de manera desenfadada en una junta con los peces gordos y procede de manera segura a demostrar la solución para traer a Watney de regreso. Inconsciente del elevado puesto que tiene Sanders, Purnell lo recluta para que le ayude durante una demostración espontánea de su teoría.

            Daniels comenta: “Teddy siente que la irreverencia de Purnell es similar a decirle a la Reina de Inglaterra, ‘Ey, bonito vestido’. Así que el virtuoso es rápidamente retirado de la habitación”.

            La falta de deferencia de Purnell hacia sus superiores refleja una diferencia cultural mucho mayor entre el ambiente más tradicional de la NASA, que es responsable de los humanos en el espacio, y la vibra californiana más relajada del JPL.

            Las oficinas de Purnell y el director del JPL Bruce Ng (Benedict Wong) son un desorden; cuchitriles con montañas de basura, indicadores de su ocupación exhaustiva las 24 horas. Watney no es el único que está varado. El equipo del JPL, encargado de realizar un sondeo en un tiempo por demás breve, es prácticamente dejado a la deriva en la “isla JPL”, sacrificando tiempo personal y vida en familia para dedicarse a la labor de rescate.

            Sus esfuerzos monumentales parecen estar dando resultados. Sanders distingue la validez de la teoría de Purnell, que es corroborada por el director de las misiones a Marte de la NASA, el Dr. Vincent Kapoor (Chiwetel Ejiofor). Kapoor tiene la responsabilidad más directa de manejar la crisis de Watney, por lo que ha colocado a todo su equipo en un absoluto estado de respuesta.

            Ejiofor comenta: “Quedé fascinado con la mirada de la historia a la comunidad espacial. Estas son unas de las personas más inteligentes que hay en el planeta, y, no obstante, vemos que sus interacciones y políticas de oficina son similares a casi cualquier ambiente laboral. Me conmovió el esfuerzo de esta comunidad para reunirse en torno a un hombre y dedicar cuanto equipo, energía y recursos estén disponibles para salvarlo.

            “Hablé con algunas personas del JPL y de la NASA para obtener una apreciación del tipo de presión bajo el cual operan”, continúa Ejiofor. “Los astronautas depositan su confianza absoluta en estas agencias, y todo aquel que ahí trabaja sabe que un solo error será descubierto en el peor momento posible. Vincent es el epítome de la dedicación y el profesionalismo, pero lo más interesante acerca de él es que, conforme se comienza a vincular de manera más profunda con el hombre que está varado en Marte, su misión ya no la ve más como la de rescatar a un astronauta —está rescatando a Mark Watney”.

            Los recursos de la NASA y el JPL, sin embargo, no van a ser suficientes. Por suerte, las contrapartes (Eddy Ko, Chen Shu) de la dependencia en la Agencia Espacial Nacional China (CNSA, por sus siglas en inglés) hacen una propuesta notable que o podría crear un nuevo sentido de armonía y cooperación en relaciones y diplomacia internacionales —o agregar unas nuevas y grandes estrías sobre este balance delicado. CNSA se pone en contacto con Sanders para ofrecerle los servicios de un cohete chino prototipo que pudiera emprender una misión de reabastecimiento a Marte. Aquí vemos una cortesía profesional en acción: hombres y mujeres que comparten un terreno en común, o, más bien, un “espacio”, buscando una manera de darle la vuelta a la burocracia del gobierno. Habla del vínculo en común que profesionales muy preparados comparten en cualquier industria, sin importar el lugar o la nacionalidad.

            Una vez que ha asegurado la ayuda de China, Sanders se tiene que preocupar del desafío a su autoridad por parte de un miembro de su propio equipo — Mitch Henderson (Sean Bean), director de vuelo del Ares III. A diferencia de Sanders, quien debe de cuidar los intereses tanto de Mark Watney como de la NASA, y no necesariamente en ese orden, Henderson no tiene lealtades dobles. No le podrían importar menos los problemas de las relaciones públicas de la NASA. Su única preocupación es que sus astronautas regresen a casa. Todos.

            “Mitch no es tan convencional como los otros miembros del equipo, pero está muy enfocado y no se anda por las ramas”, describe Sean Bean. “Es una de esas personas raras a la que no les satisface cargar con el muerto y está dispuesto a alzarse contra sus superiores. Está furioso de que no le han informado a la tripulación del Hermes de que Watney ha sobrevivido. Va a hacer lo que él piensa que se necesita hacer, sin importar las consecuencias personales que esto traiga consigo”.

            Henderson pone en marcha una cadena de eventos con una alta dosis de riesgo, que puede poner en riesgo su trabajo y obligar a la tripulación del Hermes a tomar una decisión determinante que podría resultar en cargos de insubordinación.

Ni Henderson ni nadie más en la NASA estarían incluso conscientes de que haya sobrevivido Watney si no hubiera sido por la curiosidad de la empleada de menor rango Mindy Park (Mackenzie Davis), que trabaja en el turno vespertino en la sección de Comunicaciones Satelitales. En medio de la noche, está cumpliendo órdenes del Dr. Kapoor para ver imágenes del satélite del sitio donde se encuentra el Ares III para determinar si sus provisiones están intactas y disponibles para una misión subsecuente. Ha sido un mes desde la presunta muerte de Watney, y Mindy no puede resistir la tentación de buscar el cuerpo. Queda impactada por lo que alcanza a ver.

            “El descubrimiento de Mindy provoca una conmoción en toda la NASA, y de manera repentina la coloca en la categoría de los cargos importantes”, explica Davis. “Ahora se sienta en la mesa de los adultos en juntas con los mandamases, y es intimidante. Tiene que aprender de manera rápida y adquirir confianza en sí misma, porque sus nuevas responsabilidades significan que gente estará tras ella en búsqueda de respuestas”.

MISION RESCATE      

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