THE HATEFUL EIGHT – BANDA DE SONIDO

Por Fer Casals

La idea de Ennio Morricone componiendo el score de la nueva película de Quentin Tarantino parece un matrimonio perfecto. La colaboración debió llegar más temprano que tarde y el resultado es una banda sonora inquietante que insinúa de manera excitante las profundidades violentas de la película.

Tarantino había utilizado la música de Morricone en muchas de sus películas antes de “Los 8 más odiados“, pero siempre usando composiciones para otros films, a modo de inspiración y modelando el ambiente de una escena. Tarantino, notorio por la utilización de canciones que dejan su marca en la cultura popular, dejó en manos de Morricone la banda sonora, todo un movimiento audaz para un maniático del control.

Morricone ya había trabajado en un film que tiene muchos paralelos con “Los 8 más odiados“, “The Thing” (Carpenter, 1982) donde un grupo de personas se encuentran atrapados en un espacio pequeño y un ambiente gélido, nadie es lo dice ser, y la paranoia lo abarca todo. Como en aquel caso la fusión es perfecta. Los ágiles, y oscuros vientos de “L’Ultima Diligenze di Red Rock” auguran problemas y desgracia, sin importar si son alienígenas o cowboys.

En “Sei Cavalli“, estalla el sonido del oboe a través de las cadenas rotas de fanfarria. En “Sangue e Neve“, las notas del xilófono caen como sangre en la helada nieve, salpicando las capas con un violín espeluznante. Todo esto es amplificado en “L’Inferno Bianco“, donde las líneas orquestales fracturadas inician y se detienen casi al azar.

La banda sonora también cuenta con una canción aportada por los White Stripes. La voz de Jack White y el piano honky-tonk de “Apple Blossom” tienen un atractivo singular; “Muchas chicas pasean en llanto, Pero eso no es para ti“, canta, y enlaza con la escena donde conocemos a Daisy Domergue, la única mujer entre los ocho.

Y como en todo soundtrack de Tarantino hay pasajes prolongados de diálogo justo cuando la precisión de Morricone va de la mano de la construcción de la tensión dramática. “There Won’t Be Many Coming Home” de Roy Orbison se convierte en un spoiler sobre el destino de los protagonistas. Antes de llegar a ese final, escuchamos a Daisy cantar “Jim Jones at Botany Bay” sobre una línea de guitarra oscura la amenaza directa a su captor “Estarás muerto detrás de mí, John, cuando llegue a México,” le canta, deformando la canción tradicional para sus propios fines violentos. Bienvenidos a la masacre.

9 de 10

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