DIVERGENTE: LEAL PRIMERA PARTE

MILLENNIALS ABÚLICOS

El penúltimo episodio de la serie distópica juvenil protagonizada por Shailene Woodley llega hacia su final rengueando.

La saga “Divergente” de Veronica Roth sigue su adaptación cinematográfica con “Leal: primera parte”, donde retomamos la historia tras el colapso del sistema de facciones al final de la película anterior, “Insurgente” (2015). Evelyn (Naomi Watts) se ha hecho cargo de Chicago, respaldada por una turba multiétnica de veinteañeros. Es hora que la insulsa Tris -te extrañamos Katniss- y su amante Four (un Theo James tan apuesto como hecho de madera) crucen la muralla para averiguar lo que se esconde más allá. Que no es otra cosa que David (Jeff Daniels) y otra sociedad, más utópica que distópica.

Es aquí donde comienzan los problemas del film, al castear a Daniels como la persona a cargo de introducir a Tris en este nuevo mundo y en las tareas que deberá realizar, queda en claro que se buscó despistar a la audiencia, Daniels con su aspecto buenazo/retonto claramente esconde algo. La inocencia y estupidez de la protagonista harán el resto. Si el tema del film fue remarcar que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, no hacia falta repetirlo con un “malo” diferente. Peter (Miles Teller) el canchero insoportable también repite el mismo arco de su personaje en los films anteriores, pero al menos su actuación es divertida de ver.

La lógica interna de la película salta por los aires al romper la débil suspensión de la incredulidad cuando los artificios de la trama se acumulan -ver a través de las paredes, naves invisibles- y todo confluye en un clímax tan perezoso y simplista que cuadra perfectamente con la cara de nada de Woodley. Y todavía resta la segunda parte en 2017. –Fer Casals

3 de 10

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