IGGY POP “POST POP DEPRESSION”

18/3/16

RELATOS SALVAJES

Cuando Iggy Pop inesperadamente anunció la llegada de su primer esfuerzo en solitario en cuatro años, financiado por el mismo, grabado en secreto y co-escrito con Josh Homme (Queens of the Stone Age) los melómanos nos pusimos en alerta. ¿Que le resta probar al ícono del proto-punk de envidiables 68 años? Nada. El resultado de esta colaboración demuestra el gran arreglador que es Homme y que el viejo Iggy tiene todavía muchos trucos bajo la manga.
 
No encontraremos en “Post Pop Depression” la furia raw de Stooges por el contrario, la música y las letras parecen reflejar la vida de Iggy, su legado y la mortalidad latente, por ejemplo en la introspección de “American Valhalla”, con su inquietante y triste estribillo “No tengo nada más que mi nombre”, y “Vultures”, “El buitre espera a que termine la vida”.

La atmósfera sonora que logra el álbum recuerda a sus dos primeros trabajos en solitario “The Idiot” y “Lust for Life”, ambos de 1977. Dean Fertita (bajo) y el baterista de Arctic Monkeys, Matt Helders ayudan a actualizar aquella era “Berlin” de esos discos que contaban con la destreza en la producción de David Bowie.

Iggy Pop fue siempre la crudeza del punk envuelto en un paquete arty y sórdido, a eso nos recuerda “Gardenia” -el primer corte del álbum- donde un ritmo cansino late por debajo de una letra que narra otra historia de una relación sin amor “Todo lo que quiero hacer es decirle a Gardenia qué hacer esta noche.”
 
“Post Pop Depression” no es el álbum de un artista acabado buscando escapar a la perfección, tampoco una reinvención de un personaje, es más bien el último grito de un animal salvaje que se niega a morir sin dignidad. –Fer Casals

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