SI MON DIEU

26/3/16

PASIÓN POR LA RISA

Por Paola Jarast
Fotos Selene Guida

simon11En la víspera del feriado pascual se presentó en el Teatro Método Kairós, a sala llena, un adelanto de lo que será la quinta temporada de Si Mon Dieu, espectáculo de improvisación que se ha convertido en un verdadero fenómeno.

El actor y director teatral Marcos Rauch dirige en escena con maestría al elenco compuesto por Paolo Sambrini, Loreta Lorenzón, Camilo Cuello Vitale y Ángelo Fornabaio. Los acompaña el tecladista Juan Ignacio López con música en vivo.

En este singular espectáculo de improvisación con dirección en escena, el público participa si así lo desea. El joven Marcos Rauch invita a los espectadores a intervenir y de ese modo formar parte de la conformación del espectáculo.

En Si Mon Dieu se observa el fenómeno de los repetidores, que año tras año asisten a esta propuesta que sigue renovándose mediante la incorporación de nuevas consignas y figuras invitadas. Si se encuentra ante un público tímido o no participativo, Rauch intenta que intervengan quienes ya son concurrentes habituales.

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Entre los invitados que Si Mon Dieu ha tenido a lo largo de los años se cuenta a Alejandro Poggio, Andrés Passeri, Mariano Chiesa, Emme y Nazareno Casero, siendo Passeri un participante asiduo, dueño de una capacidad lúdica y cómica formidable. El invitado es agasajado por Rauch, y recibido de modo festivo por sus compañeros. Siempre es notable el gusto del que se acopla al elenco estable por ser de la partida.

El conjunto de estilos y ocurrencias disparatadas de los cuatro intérpretes es exquisito. Asistimos a actores que saben escuchar a sus compañeros y no pugnan por destacarse de manera individual; lo que prima ante todo es la creación colectiva, espontánea e irrepetible. Los actores se encuentran permeables a la propuesta de sus compañeros, a los señalamientos de su atento director y a las indicaciones del público.

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Camilo Cuello Vitale, joven prodigio humorístico, sorprende en cada función con una inventiva pasmosa, que suele incluir humor político irreverente, y es ovacionado cuando interpreta a su creación cómica Matías Nefisto, peluquero ególatra con veleidades de divo.

Quienes han asistido en más de una oportunidad conocen los códigos imperantes, como el enfático: “¡Eso es un montón!” por medio del cual el siempre ingenioso Rauch suplica a sus actores moderación en sus dichos.

Es destacable la labor de Juan Ignacio López, el músico que acompaña a los actores, que también se somete a los vaivenes de las consignas del público, y debe estar más que alerta para musicalizar la atmósfera reinante.

Dos clásicos siempre esperados – y muy festejados por los espectadores- son los números musicales en los cuales el elenco se acopla a quien literalmente lleva la voz cantante, y el segmento Primera cita, en el que una pareja que se encuentre en la sala elige a dos representantes dentro del elenco para que los interprete en su primer encuentro. Los integrantes de la pareja deberán guiar a los actores escogidos, indicándoles si el primer encuentro representado se acerca o no a los inicios su historia amorosa.

La creatividad, el humor y la capacidad lúdica son la materia prima de la que Rauch y su equipo se valen para dar forma a un espectáculo que honra al género de improvisación. Presenciar el trabajo de intérpretes con un compromiso tan apasionado es una experiencia que cautiva.

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