Crítica: LA PILARCITA

16/4/16

La fuerza del deseo y el poder transformador de los vínculos

Por Paola Jarast
Fotos: Sebastián Arpesella

1Durante su primera temporada, el año pasado se presentó esta obra del off con localidades agotadas. Cosechó numerosas nominaciones y premios, así como elogios de la crítica y el público. La Pilarcita, de la rosarina María Marull se repuso en El Camarín de las Musas en febrero de 2016, con cuatro funciones semanales.

La dramaturga y directora teatral María Marull se inspiró en la leyenda de Pilar Zaracho, conocida como La Pilarcita, para trazar una historia tan sensible como profunda. La Pilarcita tiene su capilla en la localidad de Concepción de Yaguareté Corá, provincia de Corrientes. A esta niña, que murió aplastada por una carreta cuando intentó rescatar a su muñeca, se le adjudican milagros, y anualmente se lleva a cabo una procesión en la que sus fieles se acercan a venerarla y ofrendarle muñecas.

A la concurrida fiesta anual en la que se rinde culto a dicha santa popular recurre Selva con Horacio, su pareja, para pedir un milagro de sanación para él. La pareja se alberga en la precaria hostería que regentean las jóvenes Celina (Paula Grinszpan), sacrificada estudiante de medicina, y su amiga Celeste (Lucía Maciel), que aspira a convertirse en la estrella de la comparsa de la procesión que se realiza en honor a La Pilarcita.

El encuentro entre Celeste y Selva será decisivo en el porvenir de ambas. Y Selva (Luz Palazon, que ya había desplegado su capacidad histriónica en la obra La de Vicente Lopez, de Julio Chavez) florecerá conforme crezca su relación con Celeste.

El marcado contrapunto entre Celeste, alegre y vital, y Celina, solemne y conservadora, funciona a la perfección y es muy atractivo. Los sensuales bailes de Celeste, que Celina juzga “poco civilizados porque zamarrea el ojete” dan cuenta de las abismales discrepancias entre ambas al enfrentar la vida. Discrepancias pese a las cuales las jóvenes se profesan afecto.

 Hernán (Juan Grandinetti), hermano de Celina y cantor y narrador de la pieza, también ansía la fiesta, en la que presentará sus cantos. Su presencia pareciera deleitar a Celeste y exasperar a Celina en igual proporción.
Grinszpan y Maciel hacen propia el habla del lugar con una naturalidad pasmosa (si bien la propia Maciel declaró en una entrevista que si un correntino asistiera a la obra, reclamaría la devolución del precio de la entrada).

Entre los momentos más memorables- e hilarantes- de la puesta cabe subrayar el ensayo de Celeste de los pasos que orgullosamente exhibirá en el desfile, que sueña que la catapultarán a la fama. Maciel realiza un trabajo interpretativo humorístico propio de los grandes capocómicos, y a su vez hace gala de una formidable capacidad expresiva en escenas que conmueven. 

Personajes ausentes de la escena pero que habitan el pueblo durante ese caluroso y lánguido verano correntino se hacen presentes a través de los vívidos relatos de Maciel y Grinszpan, dos actrices magníficas que vehiculizan imágenes con una elocuencia admirable.

La Pilarcita guarda una estrecha relación con Yo no duermo la siesta, de Paula Marull (que la propia María protagoniza con exquisitez). En ambas piezas asistimos al drama de un grupo de seres del interior, siempre con  un acertado timing para la comedia y un minucioso cuidado por los detalles que se observan en la puesta.  El imaginario de María Marull es vasto, y la comunión con sus 4 actores, notable.

Celeste pugna por su felicidad de modo incansable y es por medio de este personaje que Marull esboza una reflexión en torno a la dicotomía milagro/esfuerzo, que movilizará a Celina y a Selva. Si bien Celeste no ostenta títulos de grado ni estudios universitarios, es quien termina impartiendo algo de sabiduría. En ese sentido, sus palabras finales son trascendentes: Cuando una quiere algo, hay que salir a buscarlo.”

PREMIOS Y DISTINCIONES

_ Seis nominaciones a los Premios Teatro del Mundo – Dramaturgia (María Marull), Dirección (María Marull), Creación e interpretación musical (Julián Kartun), Escenografía (Alicia Leloutre y José Escobar), Vestuario (Jam Monti), Iluminación (Matías Sendón).

_ Seleccionada para el festival Teatro x la Identidad 2015.

_ Distinguida como una de las mejores producciones teatrales de 2015 en los balances anuales de los diarios La Nación (Pablo Gorlero), Tiempo Argentino (Jorge Dubatti), y Buenos Aires Herald (Luciana Ekdesman y Julio Nakamurakare).

_ Premio Escuela de Espectadores de Buenos Aires – María Marull, 10 Artistas Destacados de 2015.

_ Premio Revista Planeando sobre BUE – María Marull, Autora de comedia 2015.

_ Premios Luisa Vehil – Luz Palazon, Nominada como Mejor actriz de reparto

 

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