Kapai Duo: Dos Cellos, Un Universo

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Por Fer Casals


Kármen Rencsár y Pablo De Nucci, el dúo que opera bajo el nombre Kapai Duo, llegaron a esta pequeña y elegante sala del barrio porteño con once composiciones propias y la convicción silenciosa de quienes no necesitan demostrar nada. Solo dos cellos. Solo ellos. Y sin embargo, el espacio se llenó de capas, de texturas, un mundo, su mundo.

El programa, íntegramente de autoría propia, es en sí mismo una declaración de intenciones: no hay refugio en el repertorio ajeno, no hay red de contención. Cada pieza es una apuesta personal, y eso se percibe desde la primera composición.

«Fuego Azul» abrió el concierto sin contemplaciones. Una apertura que sacude, que instala inmediatamente las reglas del juego: esto no será una velada cómoda, sino un viaje que exige atención. La energía fue inmediata y certera, el tipo de comienzo que convierte a los espectadores en oyentes comprometidos casi sin que lo adviertan.

Luego llegó «Mar», y con ella, la confirmación de que Kapai Duo domina con igual maestría los extremos del espectro expresivo. Extraordinaria en el sentido más preciso del término. El cello, instrumento cuya tesitura ya de por sí evoca profundidades, encontró aquí su dimensión más… oceánica.

«Samadhi» trajo la delicadeza como forma de valentía. En un programa de estas características, sostener el silencio, rozar la nota en lugar de atacarla, requiere tanto coraje como la pieza más enérgica. Rencsár y De Nucci lo saben, y lo ejecutan con una madurez que habla de años de escucha mutua.

Pero fue «Amanecer en Navi Sad» la pieza que detuvo el tiempo. Cargada de historia personal, la composición trascendió lo musical para convertirse en documento humano. Hay piezas que se tocan y piezas que se confiesan; esta pertenece a la segunda categoría, y el público lo sintió en el cuerpo.

El contrapeso lúdico llegó de la mano de «Maximum Effort», guiño de complicidad entre intérpretes y audiencia, que demostró que la propuesta de Kapai Duo tiene también espacio para el juego afectuoso, y para la sonrisa.

Otra composición destacable fue «Yutori» que propone un recorrido con la contemplación como estado final. Una pieza que invita a detenerse, a no tener prisa por aplaudir, a quedarse un momento más dentro de lo que se acaba de pasar.

Kapai Duo no hace música de cámara en el sentido convencional. Hace algo más difícil: hace música propia, con instrumentos clásicos y una sensibilidad contemporánea.

IG: Kapai Duo
IG: La Scala de San Telmo


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