CINE: Crítica de “PISTOLERO” – Peligrosa libertad.

Por Lucas Manuel Rodriguez


Filmada en escenarios naturales de la Provincia de Mendoza (Departamento de Lavalle) y ambientada a finales de la década de 1960, durante la presidencia de facto de Juan Carlos Onganía. ‘Pistolero’ es también el primer largometraje escrito y dirigido por Nicolás Galvagno, un western -por estilo y locación geográfica- que cuenta con Lautaro Delgado Tymruk, Diego Cremonesi y Sergio “Maravilla” Martínez como los autoproclamados bandidos Mendoza: básicamente, unos Robin Hood modernos que asaltan bancos, y lo que vendrían a ser una suerte de pulperías, que le pagan muy bien a las familias de clase media que les prestan sus servicios.

Los hermanos son perseguidos por Maidana (Juan Palomino), la figura de autoridad que no es “ni comisario, ni coronel, ni general”; y en su itinerario conocerán a Sofía (María Abadi), una profesora de literatura trasladada desde la Ciudad de Buenos Aires que pronto se convertirá en el interés romántico de Isidoro (Delgado Tymruk), el protagonista que le brinda el título al film.

Ya sea para las balaceras o para los momentos de intimidad –como la secuencia de la bañera de los posters publicitarios-, a Galvagno le gusta componer planos secuencia, por más breve que sean. Expresa un ávido talento en este aspecto y no sobra mencionar que en la película no hay una sola actuación mala. Hay que destacar además el uso del fuera de campo, aplicado con mucha destreza en un almuerzo dentro de una casa ajena a los comensales y en el contexto socio político representado en general, más que nada mediante medios masivos de comunicación: para ejemplificar, recién a los quince minutos de duración, gracias al informe de una radio, nos enteramos del período histórico en el que nos situamos, y de repente los asaltantes conducen automóviles cuando los hubiésemos esperado montando caballos.

Dicho, ciertas resoluciones situacionales se sienten un tanto forzadas, principalmente, cada vez que los Mendoza terminan de asaltar un lugar particular –descartamos en esto al desenlace, que es poéticamente satisfactorio-. Por otro lado, tenemos a Abadi, que es una gran actriz, pero por momentos se reduce a recitarle frases al Pistolero con el motivo de poner en palabras el tipo de persona que es, moral y éticamente. De la misma forma, él le explica a ella el significado algunas visiones que tiene a lo largo de la película. Aun así, el Sofía como personaje le hace justicia a su nombre, es una fuente de sabiduría, no solo por sus saberes enciclopédicos, sino que también le abre camino a valores simbólicos en su interacción con la tríada protagonista: como cuando Claudio (un sobresaliente Cremonesi) habla por primera vez en español solo cuando se dirige a ella.

‘Pistolero’ se nutre de mucha sutileza a modo de usufructo, si bien tiene a perderla en circunstancias que no tiene que ver necesariamente con controversias de verosimilitud. Las actuaciones y el argumento son sólidos, las composiciones de los lugares arcaicos y remotos son soberbias. El debut de Galvagno es más que firme y merece nuestra atención en futuros proyectos, más si están en sintonía con el género explorado en este caso.

7.5 de 10


Autor entrada: Revista Meta

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