OSCARS 2020: Reflexiones sobre una noche sorpresiva

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Por Lucas Manuel Rodriguez

Estaba muy claro. Más allá de que muchas de nuestras almas sabían que el verdadero broche de la década vino de parte de lo que podríamos clasificar como la obra cumbre de Martin Scorsese, como así también del estudio de personajes más humanista jamás realizado por Quentin Tarantino, la noche de galardones no le pertenecía –al menos legítimamente- a ninguna de las dos películas. Si había una confrontación evidente en el rubro más importante de la 92° entrega de los premios de la autodenominada Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, era entre la surcoreana ‘Parasite’ de Bong Joon-ho y la británica antibelicista ‘1917’ dirigida por Sam Mendes.

Los resultados ya los saben, pero recapitularemos, sobre todo a partir de aquellos momentos que a la hora de llenar prodes y quinielas son toda una prueba de azar para quienes especulamos con ganar la mejor recompensa sin haber visto si quiera un fotograma de la mayor parte del material que está en juego. Por supuesto, hablamos de la sección destinada a cortos y largometrajes en animación y documental. Aquí también se asoma siempre una ganadora por mejor cortometraje en ficción, si bien una nomenclatura más precisa sería “cortometraje en live-action”. De las cinco, tres están a un googleo de distancia; la cuarta parte de una franquicia ya ha pasado por nuestras salas y se ha convertido en la película más vista en la historia de la exhibición cinematográfica argentina; y la quinta premiada que nos falta nombrar es el documental ‘American Factory’, con distribución oficial de Netflix y que ya pueden reproducir si gustan al ingresar a sus cuentas del famoso streaming, el cual también dispone de una charla de los realizadores con el matrimonio Obama.

En el aspecto sonoro, quizás uno de los que más se subestima por parte de espectadores poco usuales: Empecemos por Banda Sonora. La chelista islandesa Hildur Guðnadóttir destronó a leyendas como John Williams y Randy Newman por su composición en ‘Guasón’. Este Oscar no se lo llevaba una mujer desde 1997, cuando Rachel Portman fue premiada por ‘Emma’. En otro orden de cosas, Sir Elton John y Bernie Taupin ganaron en Mejor Canción por “(I’m Gonna) Love Me Again» de ‘Rocketman’; y en el factor que nos resta, ‘Contra lo imposible’ (‘Ford V. Ferrari’) se llevó su premio por Mejor Sonido y ‘1917’ por Mejores Efectos Sonoros, ¿Qué cuál es la diferencia entre ambos? Sencillo, el primero es el sonido que es el que viene incluido durante el rodaje, mientras que el segundo se lo añade en la edición del respectivo film. Todas tuvieron su respectivo estreno en Argentina el año pasado, salvo ‘1917’ que todavía permanece en salas y en el top semanal de las más vistas; es poco probable que las otras sean reestrenadas, salvo por la propuesta automovilística, ya aclararemos por qué (aunque seguramente lo saben).

Probablemente la sorpresa más grande de la noche fue cuando el editor Andrew Buckland saludó a su familia en Argentina, cuando recibió su reconocimiento compartido con Michael McCusker por el montaje del film de James Mangold. Si nos aseguran, lectores, que ustedes sí chequearon el historial de Buckland antes del momento en cuestión, no les creemos. En la Mejor Dirección en Fotografía desbordaba el talento nominado, como en muchos otros casos, todos eran dignos del premio, pese a que resulte un tanto descolocado que el magnífico Roger Deakins ganara por una realización que no está tan alejada de su labor usual (salvo por la renombradísima ilusión del plano secuencia); resentimos un poco que no haya ganado Jarin Blaschke por ‘The Lighthouse’, fundamentalmente porque fallamos en todos los prodes. El Mejor Diseño de Producción también estaba muy reñido entre ‘Parasite’ y ‘1917’, pero triunfó una tercera posición a favor de Barbara Ling y Nancy Haigh en representación de ‘Había una vez en Hollywood’.

Por Mejor Maquillaje y Peinado no cabía la menor duda que la gran merecedora era ‘El Escandalo’, con tres actrices provistas de cosméticos sin retoques digitales y una Charlize Theron mayormente irreconocible. En Vestuarios, no queremos infravalorar a Jacqueline Durran por ‘Mujercitas’, aunque diremos que es el premio más obsoleto de la entrega, con una apuesta conservadora de época cuya mayor trascendencia es la correspondencia con el tiempo representado: un gran trabajo sin dudas, pero hay más riesgo en las otras cuatro rivales, fue una apuesta segura.

Sobre actuaciones. No hay mucho que agregar acerca de los resultados en sí mismos, si apostaron por otras cuatro opciones que no fueran las ganadoras es porque simplemente no le hicieron el más mínimo seguimiento a la temporada de premios. Sobre discursos, Brad Pitt es y siempre fue genialidad absoluta; es difícil asegurarlo, con Tyler Durden en su currículum, pero Cliff Booth es el personaje de toda una carrera; sumamente merecido, extremadamente contra político y celebramos su declaración -hecha entre comerciales- acerca de que se tomará un descanso profesional; después de codearse y rendir magistralmente con Tarantino y James Gray en 2019, se lo ganó con creces; Laura Dern, igual o más firme que Pitt al levantar su estatuilla, conmovió con la dedicatoria a sus padres (también ávidos en actuación), aunque quizás lo más meritorio haya sido su inicial agradecimiento a Netflix por llevar a cabo los costos de ‘Historia de un matrimonio’. Joaquin Phoenix y Renée Zellweger, ¿dignos reconocimientos? Aquí diremos que sí, absolutamente. ¿Y sobre sus discursos? Totalmente desfasados. La causa de Phoenix para y con los animales no guarda relación alguna con la producción de sentido en su personaje y su película; y de Zellweger… solo recordamos su agradecimiento final, todo lo demás se lo llevó el chasquido de Thanos y no volvió para el final del juego.

La película de Bong Joon-ho –aun en cartelera nacional- le dio una patada en los bajos a la de Sam Mendes en la mayoría de los casos, incluidos Mejor Película, Dirección y Guion Original. Además ganó en el rubro de Mejor Película Extranjera. Es el primer film de no habla inglesa en ganar el galardón más importante de la entrega. Es paradigmático, sin dudas. Antes de este, los casos más renombrados de directores que no son angloparlantes eran los mexicanos Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo Del Toro, con la gran diferencia de que sus obras más consideradas por la Academia fueron de habla inglesa, excluyendo ‘Roma’ de Cuarón, por supuesto; ¿se volverá moneda corriente este tipo de reconfiguración en el statu quo hollywoodense?

Si tenemos certeza de algo al haber concluido la noche pasada –aparte de que las artistas mujeres solo son reservadas en el reconocimiento técnico-es que la supuesta filtración en el Twitter oficial de los Oscars sirvió de poca ayuda. Falló estrepitosamente en el pronóstico en el que más mano se requería –el de largos y cortos peculiares-, como también en la gran oportunidad de reconocer la continuidad y el talento del mítico Martin Scorsese. Diez nominaciones, cero premios y la única verdadera chance fue usurpada por Taika Waititi con su guion adaptado por ‘Jojo Rabbit’. Cuidado, el realizador neozelandés es un ganador loable, pero el trabajo de Steven Zaillian es de lo mejor que se vio en los últimos cuarenta años del campo. De todas formas, el cineasta surcoreano más conocido de las últimas décadas se ocupó de conmemorarlo en el que posiblemente sea el mejor momento en la historia de los Oscars: cuando un director tuvo la oportunidad de agradecer en persona a una de sus más grandes inspiraciones, promoviendo la ovación de toda la concurrencia en el edificio.


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