TEATRO: Crítica de «CANIBAL» Vampirismo musical

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Por Marcelo Cafferata

CANIBAL
de Sebastián Suñé

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Sebastián Suñé es el dramaturgo que dio vida, entre tantos otros de sus trabajos, a “Delia” (ver reseña AQUI) despuntando su virtuosismo en una exacta mezcla de humor ácido y disparatado y personajes de una gran ternura, y “Por H o por B” comedia dramática protagonizada por Diego Peretti.

A pesar de que en muchas ocasiones toma a cargo la dirección de sus propios textos o de otros autores, en esta ocasión, para “CANIBAL” su pluma se une con un potente trabajo de dirección de la premiada Corina Fiorillo (“El principio de Arquímedes” “Nerium Park” “TebasLand” y además con las actualmente en cartel “Carcajada Salvaje” y “Burundanga”), una de las directoras más prolíficas y talentosas dentro del medio.

Suñé hace su debut en el terreno del musical sobre una idea de Sebastián Holz –uno de los protagonistas- basados en la idea que podría pensarse desde el título en forma estrictamente literal pero que despertó interés como forma de explorar los sentidos más figurados de la palabra. Es así como “CANIBAL” no refiere a la acepción más precisa como podría ser la de la antropofagia, sino a ese canibalismo al que estamos expuestos en forma permanente, en el cotidiano, ese canibalismo que nos remite a cuestiones donde somos fagocitados sin darnos cuenta, o dejándonos fagocitar.

Cada uno de los cuadros musicales que conforman la pieza irá abordando las diferentes formas de este canibalismo del que somos víctimas en algunos casos, victimarios en otros. Situaciones en las cuales vernos reflejados y los textos recorrerán desde la acepción más obvia a la que alude el título hasta los canibalismos más imperceptibles o escondidos (una relación amorosa; la toxicidad de los celulares, las redes y la tecnología; la sociedad de consumo; el propio ego y el individualismo).

De esta forma Suñé va amalgamando textos con canciones tratando de mostrar esta amplia gama de situaciones en las que somos “vampirizados” de una u otra manera, actuando como espejo (deformante?) de nuestras realidades en donde pondremos sentirnos reflejados desde el humor, la ironía y el sarcasmo que atraviesa mordazmente toda la obra.

Lo que impacta primeramente de “CANIBAL” es la fuerza escénica de sus tres protagonistas.

Si bien Sebastián Holz ha sido el ideólogo de este proyecto, el resultado se ha balanceado de forma tal, que cada uno de los intérpretes puede tener su momento de particular lucimiento.

Holz hace gala de una presencia contundente y de una voz maravillosa: una figura que en escena impone una masculinidad y una elegancia en cada uno de los personajes que aborda en los diferentes cuadros.

Como ya lo había demostrado, su versatilidad va desde el musical infantil para “Locos Recuerdos” hasta sus trabajos en “Nosotros, los amantes”, interpretando las canciones de Piazzolla en su unipersonal, o su desparpajo con las canciones de Sabina en “Mas de 100 mentiras”. Con este nuevo trabajo, vuelve a dar cuenta de su ductilidad y el manejo de las diferentes coloraturas de su voz, acompañado por dos actrices / cantantes que realmente deslumbran.

Belén Pasqualini (con trabajos en “Lovemusik” junto a Elena Roger y la reciente “Recuerdos a la hora de la siesta”) explota con todo su erotismo y un manejo corporal realmente asombroso que permite el lucimiento de las coreografías diseñadas por Diego Bros. Magnética, tanto cuando canta como cuando baila, logra una excelente química en escena con Holz y es además la perfecta contrafigura con Dolores Ocampo.

Ocampo, por su parte, se destaca y se luce ampliamente en los pasos de comedia, haciendo gala de su histrionismo y una veta de su registro más disparatado e irónico, con esa gestualidad que acompaña a su voz, teniendo a su cargo uno de los momentos más logrados de la obra cuando compone al ritmo del carnavalito a una niñita caníbal, tierna y siniestramente adorable.

Como en toda obra en cuadros, es muy difícil mantener un nivel homogéneo en todos ellos, por lo que irremediablemente sobresaldrán –de acuerdo al gusto de cada espectador- algunos, más que otros.

La dramaturgia de Suñé en ciertas ocasiones, se deja ganar por un discurso algo ampuloso que complica el ritmo de la obra con textos algo áridos. La destreza del trío protagónico y la diversidad de estados por los que transita la obra, permiten salir rápidamente de alguna meseta para instalarse rápidamente en otro cuadro, ganando más precisión en aquellos que se presentan con una apariencia más simples, más efectivos y con menos pretensiones pero con la profundidad que todos tienen.

Corina Fiorillo, desde la dirección, deconstruye totalmente el musical clásico para montar una pequeña obra de cámara en la que se lucen los intérpretes tanto en la actuación, como en el canto y en el baile y su puesta mantiene el delicado equilibrio entre las partes, con una presencia en el escenario de tres músicos que interactúan permanentemente, logrando un puesta en escena de gran precisión a la hora de ensamblar los cuadros y utilizando todo el espacio de la sala.

CANIBAL” es un musical diferente, que asume riesgos saliendo del común denominador y de las recetas preestablecidas y que cuenta con la fuerza de tres intérpretes que deslumbran no sólo con sus voces –que son realmente increíbles- sino con un trabajo completo y una entrega total para todas las vertientes que la obra propone.


CANIBAL – Teatro Picadero / Enrique Santos Discépolo 1857 CABA – Viernes Trasnoche a las 0:00 hs.

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