TEATRO: Crítica de «La casa de las palomas»

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Por Guadalupe Farina
Foto Mariano Campetella

El deterioro y la pérdida de las facultades cognitivas, junto con todo lo que ello implica para la familia, es el tema que decidió abordar Victoria Hladilo en La casa de las palomas, y lo hace de una manera desacralizada, donde el humor no atenta contra la reflexión.

Hladilo viene de escribir, dirigir y protagonizar La sala roja, obra éxito del under que se presentó durante seis temporadas y que incluso realizó gira por distintos países de América Latina y España. Con su nueva propuesta vuelve a poner el eje en la familia, con todo lo disfuncional (o no) que puede haber en ella.

Paula (Hladilo) festeja el cumpleaños de su hijo. Para ello, pidió a su madre que le ceda a su empleada doméstica (Mercedes Quinteros) y contrató a un animador de fiestas (Darío Miño). Lo que para ella es importante al punto de hacerle sufrir un colapso nervioso, para su marido (Emiliano Díaz) es irrelevante. A la lentitud de la mucama y el desinterés del marido, lindante a veces con la violencia, se suma la visita de sus padres: mamá ultramoderna y desacatada (Roxana Randón) y papá con Alzheimer (José María Marcos). Un excelente caldo de cultivo para que la situación estalle, entre panchos, gaseosas y la torta, haciendo aflorar conflictos acallados durante años.

Mientras los enredos se suceden en la cocina, en la extraescena, perfectamente construida a partir de sonidos y de las entradas y salidas de los personajes, tiene lugar la fiesta, una fiesta que el espectador jamás ve, pero está presente todo el tiempo, desde el texto y desde las acciones. La escenografía y la iluminación están al servicio de esa construcción a partir del ventanal que comunica “ambos mundos”.

Ese manejo del adentro y del afuera es uno de los puntos más interesantes de la pieza. Por otra parte, también es destacable ritmo, que nunca decae, y el buen tino de los momentos en los que el personaje de Miño, con su frescura, descomprime situaciones duras.

Con un nivel actoral parejo, producto de la buena mano de la dirección de Hladilo, es de destacar la sutileza con la que Marcos compone al anciano que, de a poco, va apagando sus capacidades cognitivas. Su habla, sus movimientos, su mirar las palomas, su ir y venir constante de la razón al olvido no caen en el estereotipo –resolución muchas veces fácil-, generando en el público una emoción verdadera. De igual manera, se empatiza en seguida con la desesperación del personaje de Paula, tironeada entre sus padres y su marido.

En definitiva, La casa de las palomas es una obra que, gracias a su calidad dramatúrgica y actoral, moviliza infinidad de sensaciones en los espectadores, invitando a pensar, entre otras muchas otras cosas, qué lugar les damos en la sociedad a los adultos mayores.


La casa de las palomas se presenta los domingos a las 21 horas en el Camarín de las musas (Mario Bravo 960 – CABA).

Ficha artístico-técnica

Dramaturgia: Victoria Hladilo
Actúan: Emiliano Díaz, Victoria Hladilo, José María Marcos, Darío Miño, Mercedes Quinteros, Roxana Randón
Voz en Off: Catalina Auge
Vestuario: Laura Staffolani
Diseño de escenografía: Manuel Vignau
Diseño de luces: Sandra Grossi
Diseño de sonido: Ignacio Viano
Realización de escenografía: Laura Roldan, Antuan Veloso
Música original: Antonio Abadi H
Fotografía: Luis Abadi
Diseño gráfico: Trineo
Asistencia de dirección: Catalina Auge, Manuel Vignau
Prensa: Marisol Cambre
Producción ejecutiva: Poppy Murray
Supervisión dramatúrgica: Joaquín Bonet
Dirección: Victoria Hladilo


1 Comentario

  1. Me habia encantado LA SALA ROJA con ese humor tan nuestro que permite ir a lo profundo. No quiero perderme esta nueva obra de Hladilo. Gracias por la recomendacion

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