Teatro: MAR DISTANTE

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Por Guadalupe Farina

Historias de familias ensambladas hay muchas, pero pocas son las que están contadas con la emoción y el sutil humor de lo pequeño. Mar distante, escrita y dirigida por Gabriela Izcovich, quien también interpreta a uno de los personajes, es una de ellas. E Izcovich es una experta en estas historias mínimas, que no buscan la grandilocuencia para impresionar a su público. Lo demostró con su anterior creación, Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte, y lo reafirma nuevamente con esta joya del teatro independiente que, hasta que cerraran todas las salas con motivo del coronavirus, se estaba presentando en El Portón de Sánchez.

Dos hermanos que desconocían la existencia uno del otro se encuentran en una localidad de Chubut, Camarones, y re y deconstruyen los recuerdos de su madre. Para ella (Mercedes Fraile), una ausencia. Para él (Roberto Castro), una mamá amorosa que lo cuidó y que en su lecho de muerte le confiesa que tuvo otra familia en la Patagonia. Con el tiempo, la relación se afianza y se extiende a los dos padres, Marcelo Bucossi y Daniel Goglino. Entre los cuatro más la guía de un museo sobre Juan Domingo Perón (Gabriela Izcovich) construyen una nueva familia, una familia elegida por ellos, dejando de lado la rivalidad entre los dos maridos de la madre muerta.

Ese es, en resumen, el “cuento” en el que se entremezclan los momentos más emotivos con las situaciones más hilarantes, dando lugar a un todo delicioso, potenciado por las destacables actuaciones de los intérpretes.

Hay un viejo lema de la semiótica que señala que existen pocas historias en el mundo pero que lo que es infinito es la manera de contarlas. Y en la forma que elige Izcovich hay otro gran acierto que juega a favor del intimismo del relato, ya que la continuidad temporal aristotélica es quebrada por monólogos que nos sirven para conocer más profundamente los sentimientos de los personajes. También, es imposible dejar de mencionar la metateatralidad, ese juego del “teatro dentro del teatro” al que se recurre en varios momentos de la pieza.

Por otra parte, exacerbando la teatralidad, Izcovich decide trabajar sin escenografía. Distintos elementos de utilería, el trabajo de iluminación de Ricardo Sica y la composición de los actores son los que construyen los distintos lugares en los que transcurre la historia. Una apuesta arriesgada de la que sale airosa gracias a la solidez y calidad actoral del elenco que, salvo Goglino, ya trabajó con ella en Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte. Más allá de escenas exquisitas desde el punto de vista actoral, con la iluminación se logran escenas de una enorme belleza estética.

En definitiva, Mar distante es una de esas obras que hacen que el público se vaya con el alma llena y que demuestra que para hacer teatro no se necesita una gran producción, sino una idea interesante, conformada dramatúrgicamente, muy bien dirigida y excelentemente interpretada. Tan poco como eso, y tanto a la vez, como eso. Esperamos que luego del parate obligado de la actividad cultural, la obra pueda continuar su temporada para que, cuarentena mediante, más gente pueda disfrutar del buen teatro.

Mar distante se presentó hasta la prohibición de toda actividad teatral por el coronavirus todos los sábados a las 20 horas en El Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034-CABA).

Ficha técnico – artística

Dramaturgia: Gabriela Izcovich

Actúan: Marcelo Bucossi, Roberto Castro, Mercedes Fraile, Daniel Goglino y Gabriela Izcovich

Diseño de luces: Ricardo Sica

Música original: Lucas Fridman

Fotografía: Marco Riccobene

Asistencia de dirección: Marco Riccobene

Producción ejecutiva: Marco Riccobene

Dirección: Gabriela Izcovich

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