CINE: Crítica de "ÁNGELES DE CHARLIE"

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Por Lucas Manuel Rodriguez

Cazadoras de un empoderamiento desviado.

Aclaramos de entrada: es una secuela/reboot de la serie iniciada por la ABC en 1976 y las dos películas de la década pasada, dirigidas por Joseph McGinty Nichol (comúnmente conocido como “McG”). Por mencionar un ejemplo, se toma una decisión similar a la de ‘Star Trek’ (2009), solo que sin viajes en el tiempo y sin Leonard Nimoy, pero sí con un cameo post-créditos de Jaclyn Smith en la piel de Kelly Garrett, la única actriz y personaje principal que mantuvo presencia en la versión televisiva de principio a fin.

‘Los Ángeles de Charlie’ retomó el dispositivo narrativo de ‘Doctor Who’. Esto es justificando la sustitución de las figuras protagónicas de manera diegética, sin hacer la vista gorda ante la presencia de rostros nuevos. En la serie británica de ciencia ficción El Doctor muta en su aspecto humano por una necesidad biológica, mientras que Los Ángeles, sencillamente, van cambiando de compañeras y jamás sucedió que una misma protagonista fuera encarnada por más de una actriz.

Nadie sustituye a la tríada que personificaron Cameron Diaz, Drew Barrymore y Lucy Liu en este nuevo film escrito y dirigido, co-producido y co-protagonizado por Elizabeth Banks. Aunque sí sucede que Patrick Stewart interpreta al mismo “Bosley” –recordemos que este es un rango asignado a miembros asesores de las detectives en la agencia del enigmático Charlie Townsend- que había sido actuado por Bill Murray en la primera entrega estrenada en el año 2000. Resolución extraña, si consideramos la presencia y la relación que Murray ha mantenido con ese conglomerado distribuidor que es Sony Pictures.

Banks por su parte representa a la “Bosley” que acompaña a las nuevas Ángeles protagonistas de las que, dicho sea de paso, a diferencia de las dos películas anteriores, nos muestran cómo se conocen a medida que se comprometen paulatinamente en el conflicto central de la trama. Elena (Naomi Scott) es la inexperta en habilidades de combate, pero ávida en destrezas informáticas, que eventualmente será reclutada por la agencia; Jane (Ella Balinska) es una ex agente del Servicio Secreto Británico que funciona como la perfecta pareja dispareja para su futura compañera; y Sabina (Kristen Stewart) es un punto intermedio con respecto a las otras dos, aunque más enérgica que Elena, más rebelde que Jane y particularmente adinerada.
Las tres, tanto en lo actoral como personificado, son carismáticas y entrañables. Las situaciones de comicidad y las de acción son mayor y peculiarmente logradas. Por casos, respectivamente, la secuencia de las pelucas frente a las cámaras de seguridad; y la emboscada con puños cerrados, disparos y una trituradora de piedras, que evoca clara y efectivamente a la de las minas en ‘Indiana Jones y el Templo de la Perdición’ (1984). A esto sumemos la dirección de fotografía de Bill Pope –La trilogía ‘Matrix’ (1999-2003), ‘El Hombre Araña 2 y 3’ (2004 & 2007, Sam Raimi) y ‘Baby Driver’ (2017)- que por momentos es absolutamente lúcida… y por momentos absolutamente ausente.

Citaremos nuestras fuentes como siempre. Esto ya lo ha destacado en su reseña el youtuber Chris Stuckmann: el montaje va en contra corriente de los méritos artísticos e incluso técnicos del film, y hay situaciones de diálogos y chistes paradójicamente estoicos con respecto a lo narrado en términos situacionales. Esto probablemente se deba al nombre de Alan Baumgarten en la edición completa. Con ejemplos paupérrimos más recientes de 2018 como ‘Venom’ y ‘The Cloverfield Paradox’ -al margen de ejercicios excelsos en ‘Zombieland’ (2009) y ‘Molly’s Game’ (2017)- y un presupuesto reducido de 55 millones de dólares, queda claro que la película fue retocada, en sus últimas vertientes, a las apuradas. Incluso retoma una costumbre espantosa y reciente de Sony, explotada en la última Spider-Man (solo que un tanto mejor lograda), de contar con un corte a créditos finales arbitrario y terminar el transcurso de los mismos. No nos oponemos absolutamente a estos, sobre todo si son gags ininterrumpidos como los de ‘Guardianes de la Galaxia volumen 2’, pero el cierre abrupto, y el desarrollo de escenas que operarían mejor dentro de la fábula propiamente dicha, ponen en duda amplia la potestad determinante de la productora a la hora de darle forma a su obra, por más producto del entretenimiento que sea.

Una cosa más. El feminismo es inclusión, películas como ‘Mad Max – Furia en el camino’ (2015) y la trilogía secuela aún no terminada de ‘Star Wars’ (2015-2019) lo entienden perfectamente. Pueden haber quienes aborrezcan que Furiosa le usurpe protagonismo a Max, pero nunca termina por desplazarlo irrisoriamente; como también quienes discutan las “falencias” apresuradas en cuanto al desarrollo de las habilidades que Rey explora a lo largo de cada film, “falencias” que también están presentes en la trilogía original (1977-1983); pero estos casos, repetimos, comprenden perfectamente las implicancias del feminismo sin reducirse a una nota al pie grandilocuente. Esta reinterpretación de Elizabeth Banks está repleta de dichas notas al pie: mujeres con presencia absoluta en todos los escenarios de la película que solo están al servicio de facilitar el progreso de la trama y montajes –como el que enlaza la primera con la segunda escena- que cuentan con funciones poéticas nulas. Sumemos a esto un punto de giro definitorio que solo expresa que nuestro origen nos traiciona y no avanza para ningún lado. Brian De Palma hizo algo parecido en la incursión cinematográfica de ‘Misión Imposible’ (1996) con respecto a su referente audiovisual, pero su decisión estaba implicada con toda una puesta en escena de espionaje y misterio que se sincronizaba perfectamente, no solo con su film, sino también con sus obsesiones cinematográficas.

El film de Banks, desafortunadamente, no dispone del suficiente valor cinematográfico, y estamos comparándola hasta con la versión del 2000 que contaba con un elenco extraordinario, brillantemente aplicado. En ‘Los Ángeles de Charlie’ las mujeres siempre ganaron, siempre salvaron al mundo de los hombres, pero en este caso priman las escaleras que bajan.

Por último, nos permitiremos el uso de la primera persona.

Disfruté esta película por la mayoría de sus encantos. Los tiene y es muy divertida. Hay una trama detectivesca que se puede comprender y seguir con claridad, y además es coherente. El problema está en su ejecución general que describí arriba siendo específico de la manera más cifrada posible, para no acercarme a los tan temidos spoilers.

No se la pasa mal en lo absoluto, veríamos una secuela que involucre a todas las figuras implicadas en esta, pero le daremos un puntaje que esté en el límite preciso entre el aprobado y desaprobado.

5.5 de 10


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