CINE: Crítica de «HUÉRFANOS DE BROOKLYN»

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Motherless Brooklyn, starring Gugu Mbatha-Raw (left) and Edward Norton (right), follows a detective who get caught up investigating corruption in New York City.

Por Damián Aspeleiter


Edward Norton, en su segunda producción como director hace una gran entrega, que nos deja clara su maduración como artista.

¿Alguien recuerda «Keeping the Faith»? Bien, a quienes no la conozcan y para quienes apenas la recuerdan les cuento que esa comedia mediana, estrenada el año 2000, en la cual el guión hacía agua por todos lados y cuyo único valor y atractivo eran sus actores fue la primera incursión de Edward Norton en la dirección. Si bien la primer película de Norton, en la que el director, guionista y protagonista pretende contarnos el triángulo amoroso entre un rabino interpretado por Ben Stiller, un sacerdote interpretado por el propio Norton y una mujer que fue amiga de la infancia de ambos, interpretada por Jenna Elfman, es olvidable y está muy lejos de la segunda producción dirigida por el actor tiene algo en común: su elenco. Norton dirige una película con un libro muy poderoso, con una construcción espacial soberbia y una fotografía muy lograda pero el punto más alto de la misma se encuentra en las actuaciones, especialmente la del protagonista y una vez más de Alec Baldwin quien logra convencernos en su papel.

Para una persona tan ególatra como Norton haber dirigido una película  con un gran elenco y al mismo tiempo conseguir que se deba hablar de él cada dos líneas debe ser uno de los mayores logros conseguidos con esta producción.  

Huérfanos de Brooklyn, nos ubica en una New York de los años cincuenta, en la cual se desarrolla un drama con toques de film Noir, algo de romance y Thriller político. La película sigue a Lionel Essrog (Norton), un detective privado, que sufre Síndrome de Tourette. Lionel se ve afectado por el asesinato de su mentor Frank Minna (Bruce Willis)  y decide resolverlo por lo cual termina envuelto en un conflicto político. El político Moses Randolf  (Alec Baldwin), quien pretende arrasar todo un sector de la ciudad para llevar adelante planes de infraestructura y negocios inmobiliarios es uno de los principales sospechosos del asesinato ya que sus propósitos chocan con los intereses de diferentes personajes relacionados con el fallecido Minna.

La historia está contada en tono policial negro y a medida que la trama avanza el protagonista se va involucrando con otros personajes y  enredándose en una suerte de ciénaga de la cual no puede salir sin arriesgar la vida. El desarrollo de la trama lleva a Essrog a relacionarse con otros personajes como Paul (Willem Dafoe), un arquitecto que tiene intereses en el desarrollo impulsado por Randolf  y una defensora y representante de los vecinos desalojados Laura Rose (Gugu Mbatha-Raw). Uno de los ingredientes del policial negro con el que cumple Huérfanos de Brooklyn es que  medida que avanza la trama se vuelve más intensa y peligrosa para el protagonista.

Norton nos ofrece un conflicto  que se desarrolla con un ritmo lento pero atrapante. El ritmo de la película se explica en la cantidad de personajes que se ven envueltos en la trama, para los cuales Norton se toma el tiempo necesario para desarrollar sus arcos. Si bien la cinta tiene mucho de novela negra recuerda, por su construcción a otros thriller policiales como Barrio Chino (Chinatown, 1974) y Camino a la Perdición (Road to Perdition, 2002) por estilo narrativo, construcción de época y componente dramático pero debemos entender que la mayor influencia en la construcción de la película es literario ya que el espectador va descubriendo detalles de la trama al mismo tiempo que Lionel, como sucede en la novela original. Una de las mayores obviedades que uno espera en una película dirigida por un actor reconocido es que  el realizador le ponga un especial atención  a las actuaciones, pues bien esta obviedad es cumplida a la perfección por Norton ya que no solo logra grandes interpretaciones de todo el elenco sino que el mismo nos regala una interpretación soberbia, la cual sin dudas es una de las mejores, o la mejor, del año.

El punto bajo de la película es la intención de aglutinar demasiados temas que llevan a dejar personajes en el camino en pos de hacer avanzar la trama policial  y cerrar la historia, lo cual se comprende ya que la película tiene una duración de 144 minutos y ampliar esa duración para darle un cierre a cada arco es innecesario. Al ver la duración de la cinta y los elementos sociopolíticos que deja fuera en beneficio de una trama romántica innecesaria hacen sentir que la película es poco orgánica pero se compensa con los elementos positivos. 

Norton nos presenta un film que se apoya en buenas actuaciones, una trama intensa,  que tiene como adiciones, una fotografía muy lograda por Dick Pope y una banda sonora realizada por Daniel Pemberton que consigue un sonido jazzístico lleno de belleza que enriquece la atmósfera de la historia.

Huérfanos de Brooklyn está muy bien construida y eso se sustenta en el gran compromiso de  Norton como actor y director, quien le imprime alma a su historia dándole  una riqueza artística  que la diferencia de otras producciones. 

9 de 10


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