CINE: Crítica de «LECTURA SEGÚN JUSTINO»

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Por Damián Aspeleiter


Arnaldo André debuta como director con una historia de época, ambientada en los años 50, cuyo protagonista es un adolescente llamado Justino que debe lidiar con el luto luego de la muerte de su padre, el despertar sexual y una serie de descubrimientos que escapan a su comprensión, descubrimientos que lo sorprenden abriéndole una nueva forma de comprender el mundo. Es decir André decide debutar con una coming of age en toda regla con ciertos aires costumbristas. La película logra recrear bien la época basada en una fotografía preciosista, realizada por Hugo Colace, que resalta la construcción espacial y los escenarios, dándole un buen encuadre a las acciones de los personajes.

La historia comienza a construirse a partir de la muerte del padre de Justino, y en base a la relación de este y su hermana dándonos por medio de miradas y gestos la idea de que estamos en presencia de un melodrama. André decidió que la historia siga el descubrimiento de una vida por parte del personaje principal, acompañándolo en su despertar adolescente. Al ser una película de personaje uno espera de la interpretación del protagonista cierto carisma y capacidad interpretativa de la cual el debutante Diego González carece, lo que nos quita la posibilidad de empatizar con el protagonista y nos roba interés en la historia.

La película no se queda solo con la trama del despertar adolescente y luego se divide en una historia en dos edades distintas que nos lleva la relación de una profesora de idiomas, interpretada por Julieta Cardinali, y un ex oficial Nazi, interpretada por Mike Amigorena, que está refugiado en san Bernardino. La narración elige por momentos seguir a estos personajes a los cuales va abandonando hasta dejarlos navegando en la intrascendencia, dejando en evidencia las carencias en la escritura del guion. Se intenta tomar la época como excusa para hacer comentarios políticos que al ser insertados en forma de anécdota se vuelven insustanciales e innecesarios, no por la falta de importancia de sustancia de los hechos comentados sino por la tibieza con la que se los aborda, casi contar algo es tan insustancial como no contarlo.

En la escritura del guión se nota la amplia experiencia de Arnaldo André en el rubro telenovela ya que las situaciones tienden a estar cargadas de un melodrama innecesario que a veces es cortado con alivios cómicos al mismo tiempo que coloca momentos de intensidad entre escenas sin peso y mal construidas robándole totalmente la sorpresa y la intensidad. Por otro lado la construcción de las relaciones entre personajes es torpe y hace que algunos personajes entren y salgan de la trama sin ninguna trascendencia, sin aportar nada, con diálogos que mas aportar algo a la historia solo cumple la función de molestar.

Lectura Según Justino es una película que a pesar de la torpeza del guion y el tono melodramático tiene un ritmo de narración adecuado, que hace fluir la historia cuyo mayor valor esta en el diseño de producción que reconstruye la época de forma adecuada que hace creíble la reconstrucción de la época al mismo tiempo que es acompañada por una banda de sonido, compuesta por Derlis González, que por momentos es lo mejor de la película ya que su aire melancólico también aporta a la construcción del drama.

Arnaldo André demuestra tener oficio y recursos, tal vez en base a su gran experiencia, como actor. No toma ninguna decisión equivocada y mantiene un ritmo narrativo adecuado que le permite a la historia salir de los baches en los que la mete el guion.

Lectura según Justino, es un relato a medias que no termina de profundizar en lo que quiere contar, que no deja de ser una mirada por arriba de distintos dramas y conflictos que aborda. La película deja todo a medias, como si se hubiese quedado sin ideas o como se hubiese intentado escribir una historia muy profunda y abarcativa a la cual no se supo dar forma. La película de André no logra hacer todo lo que pretende pero más allá de morir en el intento es una película sincera que no peca de pretenciosa, que de no tratarse de la obra de un artista ya experimentado y si de un artista nuevo, sería una gran promesa ya que el director demuestra tener recursos para este trabajo, el de dirigir, mas no como guionista.

6 de 10


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