PANTERA EN ARGENTINA: A 22 AÑOS DE SU ÚLTIMA DEMOSTRACIÓN DE PODER

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El repaso de algunos de sus éxitos en un set corto pero intenso. El retorno que no pudo ser.

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Por Gonzalo Ciampa

La arenga por parte del público es constante, fiel. Se grita mucho por Pantera y también por Argentina. Pero todo tiene un fin. Siempre. Y el riff ganchero de Cowboys From Hell comienza a dar por terminada la velada. Máscaras de goma para Dimebag Darrell y Rex Brown y botella de vino -en mano- para Phil Anselmo.

Nos ven llegar y todos juntos corren a esconderse” (“You see us coming. And you all together run for cover”), reza una de las líneas del primer sencillo del álbum homónimo del grupo, editado en 1990. Pero aquí, esta noche, nadie se esconde, todos miran al frente y cantan uno de los mayores éxitos de Pantera, ése que dio la patada y produjo, junto con la placa, el renacimiento del grupo, patentando el groove metal y dejando en el olvido al glam que los acompañó durante los 80. A partir de “Cowboys From Hell” – su quinto disco-, bien podría decirse que -comercialmente hablando- “todo tiempo pasado no fue mejor”.

Es mayo de 1998; precisamente, sábado 9. Más que seguro, ninguno de los presentes (6 mil personas, aproximadamente) imagina que esta noche será la última vez que verá a los cuatro “Vaqueros del Infierno” en Argentina. No es el mítico estadio de Obras Sanitarias el que los acoge en su cuarta visita al país sino el gimnasio cerrado del Parque Sarmiento, ubicado en el barrio porteño de Saavedra. La gira que los depositó aquí, y que el día anterior tuvo su primera fecha en este mismo escenario, corresponde a la presentación de su reciente placa -“Official Live: 101 Proof”-, grabada durante el tour de “The Great Southern Trendkill”.

Un set efusivo y de tiempo justo (rondará los noventa minutos) que arremete con Mouth For War y escupe un Fucking Hostile para el recuerdo, también encuentra espacio para exquisitas gemas sonoras como Walk (tema de apertura del día anterior), Becoming y This Love (más cerca del final). Es Pantera en estado puro de ebullición y en perfecta comunión con su público, ni más ni menos. La trompada musical llamada “Vulgar Display of Power” (1992) tiene supremacía, sí, pero la lista también le brinda lugar a mátices más extremos como Suicide Note Pt. II, perteneciente a “The Great…”, de 1996.

Lo que terminará siendo el último vivo de Pantera en Argentina no distará mucho de sus anteriores presentaciones (Obras 1993; Ferro 1995; y River 1997 -como soporte de Kiss-) en cuanto a potencia y actitud.

Cuatro visitas. Cuatro escenarios distintos. Misma furia.

En las tablas del Parque Sarmiento la entrega de la banda nunca resta intensidad, jamás, y el feedback con el público es perseverante. La voz de Anselmo no parece transitar su mejor momento pero esta faena musical no amerita reclamos. Por el contrario, entre canción y canción, los elogios son mutuos.

Llegando al final, escueto guiño a Black Sabbath con Sweet Leaf y el amague de Cold Gin, de Kiss, para recordarle al público -aunque sean sólo unos pocos segundos- quiénes son algunos de sus héroes musicales.

Ya sin máscaras ni botella de vino, Pantera culmina un espectáculo a la altura de su historia.

Y fue el último show. Sí
Pero podría no haber sido así.

9 de mayo de 1998 – Pantera en Argentina

Dos años después de haber pisado las tablas del Parque Sarmiento, Pantera estaba rugiendo en plena gira de su flamante álbum -“Reinventing The Steel”, lanzado en marzo de ese año- y siendo uno de los headliners del Ozzfest (sin contar al mismísimo Ozzy Osbourne, claro) cuando se anunció que el metalero festival iba a desembarcar en Sudamérica.

Todos contentos y todo confirmado: 10 de septiembre de 2000 en Vélez. Entradas a la venta.

Era un hecho: Anselmo y compañía iban a retornar al país para presentarse junto con Megadeth, Machine Head y (obviamente) Ozzy. El grupo A.N.I.M.A.L. era el plato nacional que se sumaba a las filas. Un mazazo musical y de primera línea iba a sonar en Liniers.

Pero no pudo ser.

Ozzy decidió en su momento suspender el tramo sudamericano del festival para adelantar la grabación de su nuevo álbum -que terminó siendo “Down to Earth”, publicado en octubre de 2001-, según declaraciones de la productora DG Producciones. 

Adiós, Ozzfest.

Adiós, Pantera.

El resto de la historia es conocida: tras su actuación del 26 de agosto de 2001 en el“Beast Feast” de Yokohama (Japón), el grupo frenó sus proyectos debido al atentando a las Torres Gemelas, perpetrado el 11 de septiembre.

A partir de ese momento Pantera entró en un impasse comunicativo que derivó -por decantación- en un parate musical, un freno -y espacio- que el cantante aprovechó para continuar con sus proyectos personales: Superjoint Ritual y Down.

Si a partir de la disolución del grupo -oficializada en 2003- nació la esperanza de una futura reunión, toda posibilidad quedó sepultada tras el asesinato de Dimebag Darrell, ocurrido el 8 diciembre de 2004.

Ahora sí.

Adiós, Dimebag. Descansa en paz.
Adiós, Pantera. Hasta siempre.

Una posible unión de Zakk Wylde (Ozzy Osbourne; Black Label Society) con los ex-Pantera sonó y resonó muchas veces durante los años siguientes, pero la curiosidad que despertó ese posible ¿homenaje? se llevó puesta una desilusión: el fallecimiento de Vinnie Paul, acaecido el 22 de junio de 2018.

Pantera dejó una huella imborrable en el Heavy Metal. Fue una banda única que comenzó a arrasar gracias al drástico cambio de estilo que generó en 1990 con el álbum “Cowboys From Hell”.

Arriba del escenario y en estudio, Anselmo, Rex, Dimebag y Vinnie fueron unos verdaderos “Vaqueros del Infierno”. Nadie lo duda.

Como les sucedió a muchísimos grupos, dimes y diretes, versiones cruzadas y demás habladurías también formaron parte de su historia. Los verdaderos porqués sólo quedaron en la conciencia de sus protagonistas. Fuera de ellos, quienes siguen disfrutando de la música de Pantera, aún sienten lo más importante: su verdadera demostración de poder.


*English version

The harangue by the public is constant. There is a lot of shouting for Pantera and also for Argentina. But everything has an end. Forever. And the Cowboys From Hell hook riff begins to end the evening. Rubber masks for Dimebag Darrell and Rex Brown and a bottle of wine -in hand- for Phil Anselmo.

«You see us coming. And you all together run for cover», reads one of the lines of the first single from the group’s self-titled album, released in 1990. But here, this night, no one hides, everyone looks straight ahead and sings one of Pantera’s greatest hits, the one that started, the rebirth of the group, patenting groove metal and forgetting the glam that accompanied them during the 80s. Starting with «Cowboys From Hell» – his fifth album-, it could well be said that, commercially speaking, «the past was NOT better».

It is May 1998; precisely, Saturday the 9th. More than sure, none of those present (6,000 people, approximately) imagine that tonight will be the last time they will see the four Cowboys from Hell in Argentina. It is not the mythical Obras stadium that welcomes Pantera on his fourth visit to the country, but the closed gymnasium of the Sarmiento Park, located in the Buenos Aires neighborhood of Saavedra. The tour that deposited them here, and that the day before had its first date on this same stage, corresponds to the presentation of his recent álbum – “Official Live: 101 Proof” -, recorded during the tour of “The Great Southern Trendkill” .

An effusive and fair-time set (around one hundred minutes) that lashes out with Walk and also finds space for exquisite sound gems such as Becoming, This Love and Mouth For War shows Pantera in a pure state of boiling. The musical punch in the face called A Vulgar Display of Power (1992) has supremacy, yes, but the list also gives rise to more extreme nuances such as Suicide Note Pt. II, belonging to «The Great …», from 1996.

What will end up being the last live of Pantera in Argentina will not be far from his previous presentations (Obras 1993; Ferro 1995; and River 1997 -supporting Kiss-). The power never gives up and the feedback with the public is constant. Anselmo’s voice does not seem to be going through its best moment but the dedication of him and his companions is amazing.

Coming to the end, they briefly wink at Black Sabbath with Sweet Leaf and Kiss’s Cold Gin feint, to remind the public – even if it’s only a few seconds – who some of the musical heroes are.

Now without masks or a bottle of wine, Pantera completes a show at the height of its history.

And it was the last show. Yes.

But it might not have been so.

Two years after having stepped on the stage of the Sarmiento Park, Pantera was roaring in the middle of the tour of his brand new album Reinventing The Steel, released in March of that year- and being one of the headliners of the OzzFest (not counting Ozzy Osbourne himself) when it was announced that the festival metalhead would land in South America. Everyone happy and everything confirmed: September 10, 2000 in Vélez. Tickets for sale.

It was a fact: Anselmo and company would return to the country to perform alongside Megadeth, Machine Head, and (obviously) Ozzy. The group A.N.I.M.A.L. It was the national dish that joined the ranks. A musical and first-line blow was going to sound in Liniers.

But it could not be.

Ozzy decided at the time to suspend the South American section of the festival to bring forward the recording of his new album -which would end up being Down to Earth, published in October 2001-, according to statements by the producer DG Producciones.

Bye, OzzFest.

Bye, Pantera.

The rest of the story is known: after their performance on August 26, 2001 at the “Beast Feast” in Yokohama (Japan), the group stopped their projects due to the attack on the Twin Towers, carried out on September 11.

From that moment on, Pantera entered into a communicative impasse that led, through decantation, to a musical parade, a brake -and space- that the singer took advantage of to continue with his personal projects: Superjoint Ritual and Down.

If, after the dissolution of the group -officialized in 2003-, the hope of a future meeting was born, all possibility was buried after the murder of Dimebag Darrell, which occurred on December 8, 2004.

Now, yes.

Goodbye, Dimebag. Rest in peace.

Bye, Pantera. Forever.

A possible union of Zakk Wylde (Ozzy Osbourne; Black Label Society) with the ex-Pantera sounded and resonated many times during the following years, but the curiosity that this possible tribute aroused was disappointed: the death of Vinnie Paul, which occurred on June 22, 2018.

Pantera left an indelible mark on the musical field of Heavy Metal. It was a unique band that began shredding thanks to the drastic change of style that it generated in 1990, on horseback from Cowboys From Hell. On stage and in studio Anselmo, Rex, Dimebag and Vinnie were true Cowboys from Hell.

Talks, cross versions and other gossip were also part of the group’s history -as it happens to almost all the bands-. The true whys only remained in the consciousness of its members. Outside of them, those who continue to enjoy the music of Pantera, still feel his musical impact.


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