TEATRO: Crítica de «Entre ella y yo»

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Por Marcelo Cafferata

Después de su estreno en el teatro “Ludé” y su paso por el teatro “Metropolitan Sura” y el “Atlas” de Mar del Plata, “ENTRE ELLA Y YO” se presenta ahora en el Paseo La Plaza en una nueva y exitosa temporada.

Si observamos con detenimiento el programa de mano o el afiche de la obra, veremos que tiene un subtítulo, “a 5´ del abismo”. Son justamente esos cinco minutos que los separan a Valeria y Diego, de un momento de decisión trascendental que se impone en la pareja, los cinco minutos que el test de embarazo les pide que esperen para saber el resultado, para obtener una respuesta.

Es por eso que la obra escrita por Pablo Mir se propone como una reflexión a través del humor, de ese momento tan importante y movilizador como es enfrentarse, por primera vez, al rotundo cambio que implica la posibilidad de ser padres.
En este retrato de una pareja que ya ha pasado holgadamente los treinta, y que ya llevan un cierto tiempo de relación, aunque aparentemente sin grandes compromisos y sin proyectos ambiciosos a la vista, aparece sorpresivamente esta encrucijada, este punto de inflexión que significa la potencial llegada de un hijo.

Aparecen, en cada uno de ellos, las preguntas típicas que (nos) atraviesan ese momento: ¿Estoy preparado para esto? ¿Voy a poder lidiar con todas las cosas que estoy manejando en mi vida más la llegada de un hijo? ¿Es eso lo que realmente quiero? ¿Estoy/estamos en un buen momento como llevar adelante este proyecto? ¿Podré sostener este vínculo que se impone para toda la vida? ¿Puedo resignar la soltería para comprometerme de lleno con esta nueva vida?… estas son algunas de las tantas preguntas que aparecen y que inquietan –y mucho- a los protagonistas. Todo esto los hace sentir justamente al borde de ese abismo que plantea el subtítulo de la obra, completamente shockeados por la simple idea.
Un momento extraño: de marchas y de contramarchas, de inseguridades, de replanteos, de imaginar cómo impactará la llegada de un hijo tanto en la pareja como en cada uno de ellos en forma individual.

Algo que podría tomarse como un disparador dramático, en manos de Mir, se transforma con un tono de comedia, agradable y divertido, hasta con situaciones disparatadas, aunque nunca exento del espacio para la reflexión y con sus logrados momentos de emoción.
Es un gran acierto del autor, poder abordar esta situación a través de la risa y la cuerda del humor para, de este modo, acceder a las cosas profundas que movilizan a Valeria y Diego, sin caer en dramatismos, pero reconociendo a cada uno de ellos con sus miedos, sus inseguridades, su proyección hacia el futuro, sus deseos y sus motivaciones personales.

La estructura de la obra, si bien sigue un hilo conductor bien definido, se encuentra fragmentada en “shetchs” o pasos de comedia que se completan con monólogos técnicamente similares a los del stand-up. Todo ello intenta, casi permanentemente, romper la “cuarta pared” y apuntar directa y rápidamente a la identificación con el público y la complicidad de la platea (que por cierto, promedia entre los 25 y 35 años con lo cual, risas de por medio, hacen catarsis reflejándose en su propio espejo y lo riéndose de sí mismos, de lo que podrían sentir frente a esa situación).

En este registro casi televisivo, Sebastián Presta (en el rol de Diego) ataca con su parafernalia de recursos de hombre de humor y acierta en cada uno de sus silencios, sus tonos y sus miradas, que son festejados por la platea en una comunión inmediata y que habla de su capacidad para manejar este tipo de comicidad y darle al público exactamente lo que han venido a buscar.
Con un timing exacto, Presta juega a ese hombre-niño que pareciera resistirse a crecer y tomar compromisos y maneja a la perfección el chiste subido de tono (sin rayar en la grosería), el doble sentido y la complicidad masculina.

Soledad García es Valeria, la partenaire ideal de Presta, quien si bien tiene a cargo también momentos desopilantes, cuenta con armas relativas a su formación actoral que le permiten tener un mayor arco de matices y se completamente perfectamente con su co-equiper en una simbiosis que le sienta de maravillas al texto y que los hace sentir fluidos y verosímiles en sus personajes.

La dirección de Diego Reinhold -un artista que conoce muy bien el género, hombre de comedia musical, showman, bailarín y coreógrafo- apunta una puesta en escena simple, sencilla, pero que logra una efectividad inmediata.
Reinhold potencia a sus intérpretes de forma tal que un texto que en principio, atraviesa todos los lugares comunes e incluso que algunas veces roza lo obvio, no pierda en ningún momento la simpatía: le imprime un ritmo ágil y en ningún momento se pierde el interés.

Presta y García se mueven como peces en el agua, con un texto que conocen como la palma de sus manos y pueden, de esta forma, explotar en cada uno de sus recovecos. Y que más allá de un momento de humor, de carcajada y de mordacidad, también pueda abrirse un espacio a los sentimientos, a esas sensaciones que nos conmueven frente a la noticia de la paternidad / maternidad en puerta.


ENTRE ELLA Y YO
De: Pablo Mir
Dirección: Diego Reinhold
Con: Sebastián Presta – Soledad García
Escenografía: Verónica Vieyra – Daniel Cedres
Música: Gastón Barenberg
Jueves y Viernes a las 22:00, Sábados 22:15 y Domingos a las 21:00
Paseo LA PLAZA – Avenida Corrientes 1660

2 Comentarios

  1. Hola Carla! lo que me pasó es que con la edad que tengo no me sentí identificado en la problemática de la obra, pero mas allá de eso, al escribir la nota pensé en la reacción del publico y la química que se da entre los actores y la platea. Evidentemente la fórmula funciona y cumple su objetivo (aunque me parece que en una sala mas pequeña que La PLaza, podría funcionar mejor porque tiene una estructura más de stand-up o de diálogo abierto con el público, aunque el montaje sea como de una «obra de texto»). Gracias por tu comentario!

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