TEATRO: Crítica de "Hello Dolly"

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Por Sergio Misuraca

Cuando era niño era fanático de las películas musicales de Hollywood. El esplendor de las gigantes escenografías, los vistosos vestuarios y las actuaciones estelares de aquellos que, sin dudas, marcaron una época única entre 1940 y 1970. Así llegó Hello Dolly a mi vida, de la mano del cine, replicada en televisión ya que no había nacido durante su estreno en 1969, interpretada ni más ni menos que por Barbara Streisand y dirigida por Gene Kelly, a mi criterio uno de los artistas más completos de la historia del cine y del teatro, y recordado por tantos éxitos como la famosa película “Cantando bajo la lluvia”, un verdadero ícono del musical.

Hello Dolly marcó mi infancia, vaya a saber porqué, si fue la voz única de Streisand, la coreografía de los mozos y la escalera del restaurante “Jardines Armonía” o la historia desopilante de gente que busca sobrevivir en un mundo glamoroso y ajeno al que yo pertenecía.
La referencia al cine es mi punto de partida, aunque la película en realidad fue basada en la obra musical de broadway con música y letra de Jerry Herman y libreto de Michael Stewart, y recientemente interpretada por Bette Midler en su regreso a Broadway durante el 2017.

Muchas fueron las versiones teatrales de Hello Dolly y de hecho, Argentina tuvo su primera versión dos años antes de la película, en 1967, con Libertad Lamarque en su papel principal y en la que debutó como actor teatral Arturo Puig, en un personaje chico, pero lo suficientemente memorable como para regresar este año como director de la versión que tiene como protagonista a Lucía Galán.

Debo decir que la puesta de la calle corrientes no tiene nada que envidiar a Broadway. Desde la dirección precisa de Arturo Puig, respetando los timing y cada detalle del texto original, la dirección de orquesta de Angel Mahler, de reconocida trayectoria y maestro de maestros en el rubro musical, el diseño escenográfico de la puesta original de México (en la que también trabajó Libertad Lamarque) de la mano de Emilio Zurita y Andrián Martínez Fausto, el diseño de vestuario también de la puesta original, coordinado por Estela Fagoaga y la puntillosa coreografía de Elizabeth de Chapeaurouge.

Pero decir que esta obra tiene todos los condimentos para convertirse en una joyita de la cartelera porteña es poco. Porque sorprende también en aspectos que, en lo personal, estaba muy interesado en observar. El primero es la dirección coral de Damián Mahler. De una precisión y ensamble de voces que hicieron vibrar mis recuerdos. El segundo es la calidad del sonido, cuyo diseño pertenece a Osvaldo Mahler y la jefatura técnica de Christian Aguilera. En este punto debo decir que Hello Dolly es de las pocas obras en la que he notado absoluta claridad en las canciones. Muchas veces en los musicales no termina de lograrse claridad porque el sonido no acompaña los vicios vocales, la ausencia de proyección o las limitaciones que algunos artistas pudieran tener.

Y el tercer factor sorprendente, no es más que la cereza del pastel, y se trata de la hipnotizante interpretación de Lucía Galán, en la que no sólo puede demostrar su talento como cantante sino también como comediante.

Todas las actuaciones son precisas, atractivas y desafiantes, aunque no todas las voces son parejas .Grimau y Lopilato desentonan con el resto de los talentos vocales pero compensan con sus interpretaciones
De todas maneras, deseo destacar particularmente la interpretación de Agustín Sullivan, al que no había tenido el placer de ver sobre el escenario y que sin dudas seguirá creciendo, si sigue poniendo la misma pasión con la que interpretó a Cornelio Hack, que parece sacado de una película del cine de oro americano. Y por otra parte, la actriz Ángeles Díaz Colodrero, interpretando una Irene Molloy, con frescura, comicidad y un talento musical que emociona.

Hello Dolly es la historia de una casamentera que se cansó de estar sola. Su trabajo le permite ayudar a los demás a buscar pareja, pero su viudez ha llegado a un límite y ahora será ella la que pretenderá conquistar al semimillonario Vandergelder , quien la ha contratado para que le encuentre una esposa, que sepa cocer, que sepa bordar , que sepa abrir la puerta para salir a jugar y viajará a Yonkers para envolverlo en un desopilante enredo que lo destronará de su mirada machista.

Hasta marzo Lucía Galán seguirá interpretando a Dolly y luego será reemplazada por la superlativa Karina K que seguramente le pondrá su impronta al personaje para seguir deleitándonos con esta producción única en la oferta teatral actual.

10 de 10

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