Teatro: Reseña de ONCE Una vez en la vida

Por Marcelo Cafferata

En el 2007 irrumpe en la pantalla “ONCE”, un film dirigido por John Carney (de quien posteriormente pudimos disfrutar “Puede una canción de amor salvar tu vida?” con Mark Ruffalo y Keira Knightley y “Sing Street: reviviendo los ´80”), que sorpresivamente se convierte en esos pequeños éxitos independientes y llega a ganar un Oscar a la mejor canción -demoliendo las expectativas de Disney de quedarse ese año con el rubro con las canciones de “Encantada”- y el Critic’s choice Award en el mismo rubro.

Un film con actores desconocidos y que no respondía a los cánones del típico musical, sedujo de forma tal al público que llegó su versión teatral tanto en Broadway como en Londres. Allí se alza con el Tony al Mejor Musical del año y al mejor guion en musical (de Enda Walsh) además de ganar dos premios Lawrence Olivier y un Grammy por el mejor álbum de teatro musical.

Con toda esta trayectoria era imposible que una cartelera como la porteña se resistiese a la adaptación de “ONCE: UNA VEZ EN LA VIDA” que llega a la cartelera con la adaptación de Lily Ann Martin –con una amplia experiencia como guionista de cine- y Pablo del Campo –quien también participa de la producción de otros musicales en cartel como “Camarera” y “La llamada”-.

Los personajes de la historia de amor son EL y ELLA.
A pesar de utilizar este recurso ya probado, el de esfumar el nombre de los protagonistas y mediante un EL y ELLA que resume una historia particular en un concepto más universal, éste es (casi) el único elemento convencional al que echa mano el dramaturgo para contar esta historia de un músico callejero irlandés amante del folk y una inmigrante checa que se cruza en su camino.
El flechazo es inminente pero la historia particular que cuenta “ONCE” no responde a ninguno de los estereotipos del género ni tampoco responde a los cánones más clásicos de la comedia musical americana.
Si bien el esquema del que parte es el conocido “chico conoce chica”, la historia está atravesada por un melancolía y una dulce tristeza que la hace mucho más interesante y alejada completamente de los estereotipos, un musical que se propone pensar una historia de amor a partir de los obstáculos, del desencuentro, de la atracción que llega en un momento fuera de toda sincronicidad.

Otras de las “rarezas” es que los personajes secundarios de la obra están interpretados por los propios músicos. Es así como el grupo de amigos de EL no solamente cantan y ensayan algunos pasos de baile sino que actúan y tocan en vivo sobre el escenario.

La orquesta no está en el foso sino en el propio escenario: suenan las guitarras, el bandoneón, los violines y hay percusionistas y bajistas que interactúan permanentemente con los protagonistas. En ese ensamble de talentos se destacan Santiago Otero Ramos como el Banquero, Mariela Passeri como Barushka y el magnético carisma de Federico Coates como Svec, sumada la participación especial de un ícono del musical como Roberto Catarineu como el Padre y de Maria Armellín como Reza, a cargo de unos de los cuadros más potentes de la puesta.

“ONCE: Una vez en la vida” por lo tanto, es diferente a todas.
Tampoco se sustenta en los típicos temas pegadizos, los “hits” que uno sale tarareando al terminar la función, sino que sus canciones van contando y acompañando la historia con las mismas tonalidades que esta historia de amor requiere.

Su tema principal “Falling Slowly” es de una sencillez y una dulzura completamente arrolladora y entre folks y baladas, la obra también se anima a hablar de lo duro del desarraigo, de no abandonar los sueños, de los encuentros que nos dejan una enseñanza y de la fuerza necesaria para salir adelante en un mundo donde no todo es color de rosa –como muchas veces los musicales de Braodway se empeñan en edulcorar-.

EL es Eliseo Barrionuevo (a quien pudimos ver ya en trabajos musicales como “La Parka” “Damas & Señores del Musical” y “Dos pícaros Sinvergüenzas”) en un correcto desempeño como este músico callejero que, buscando su lugar en el mundo, tras esta chispa que produce el encuentro con ELLA, comenzará a plantearse algunos sueños y algunas decisiones de su vida.

Ese torbellino que lo intercepta es ELLA, a cargo de Paula Reca. La interpretación que logra Reca es de una excelencia y perfección en cada detalle, que es realmente admirable. No solamente tiene una voz perfecta para estas canciones dulcemente tristes (también “If you want me” le permite un enorme lucimiento) sino que compone a esta inmigrante checa con un tono chispeante, divertido: un personaje fuerte y vulnerable a la vez.

Reca (que ya se había lucido en un protagónico en la película “Tampoco tan grandes” y fue ganadora del premio ACE por “Mamma Mia!”) es el centro, el corazón y la fuerza sobre la que se estructura toda la obra. Su creación es sencillamente deslumbrante, trabajada desde los pequeños detalles y que impacta en el público desde la primera aparición.

La dirección general de Julio Panno ha sabido balancear la presencia de un buen texto, una excelente dirección musical de Tomas Mayer-Wolf, las coreografías de Verónica Pecollo (particularmente con una hermosa puesta en la canción “Gold”) y un cast que sabe aprovechar esos pequeños secundarios que rodean a los protagonistas.

“ONCE: una vez en la vida” deja un sabor que se irá disfrutando quizás, mucho más, algún rato después de haber abandonado la sala, cuando el silencio nos envuelve y siguen sonando los acordes de sus baladas.


Días y horarios: Viernes y Sábados 22:30, Domingos 20:45
Lugar: Teatro METROPOLITAN SURA, Corrientes 1343
Libro: Enda Walsh, versión de Lily Ann Martin y Pablo del Campo
Dirección de Arte: Tato Fernández
Producción General: Julieta Kalik
Dirección General: Julio Panno

Autor entrada: Revista Meta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.