Baroness en Uniclub: distorsión, armonías y precisión

Los procedentes de Savanha, Georgia arribaron en Buenos Aires por primera vez el sábado 22 de junio en el marco de la Gold and Grey Southamerican Tour 2019. Acompañados por Soldati como soporte, y por una muy buena convocatoria de público, los estadounidenses confirmaron su gran actualidad en un show sin fisuras.

Por Tomás Cardín
Foto Sergio Albert Aviles

Primera presentación de Baroness en Buenos Aires. Puede resultar apenas extraño si consideramos que Sebastian Thomson, baterista de la agrupación, es oriundo de nuestra tierra. Ahora bien, si tenemos en cuenta que la banda se encuentra en un gran presente, y que su carrera desde la salida de aquel gran álbum que fue Yellow & Green en 2012 no ha hecho otra cosa que crecer, tanto desde lo musical como en términos comerciales y de popularidad, esa perspectiva se torna irrelevante. En la confección de la actualidad de Baroness debemos mencionar dos sucesos muy importantes ocurridos en los últimos dos años. Primero la incorporación de Gina Gleason como guitarrista y cantante en reemplazo de Peter Adams, lo que produjo un cambio rotundo y un refinamiento muy particular tanto en el estilo musical, como en el criterio compositivo de la banda. Y por otra parte la salida de su último disco Gold and Grey a principios 2019. Dicho acontecimiento los llevó a programar una gira de presentaciones por diferentes países latinoamericanos y Argentina no fue la excepción.

Previo a la apertura de las puertas de Uniclub a las 19 pude ver a Gina Gleason, Sebastián Thomson y Nick Jost (el bajista) caminando por las calles del Abasto como quien sale a patear por su propio barrio, y a John Baizley (fundador, guitarrista y cantante de la banda), en la entrada del lugar conversando con los fans y sacándose fotos. Luego de estas observaciones me decidí a entrar. Tras un intervalo en el que me dediqué a ojear el merchandising de ambas bandas, Soldati hizo su aparición ¿Qué decir de este trío demoledor? Es inevitable destacar a Sergio Chotsurian. El ex Natas, además de ser un referente indiscutido del stoner/sludge nacional, es un artista incansable e inteligente. Esto último puede advertirse en su capacidad para rodearse siempre de grandes músicos. Sus compañeros actuales, el baterista Alfredo Felitte, con quien ya había compartido agrupación en Ararat, y el bajista Lucas Cassinelli, no son la excepción a esta tendencia. El show de los locales duró media hora, de 20:05 a 20:35. Dicho lapso fue más que suficiente para brindarnos un repertorio de temas arrolladores, destacándose Un tren al sol y Whisky Negro, y entre los que no figuró ningún clásico de Los Natas. Luego de esos 30 minutos, en los que no solo se destacó la sólida ejecución de los músicos sino también el gran trabajo de los sonidistas, Soldati finalmente se despidió y dejó las expectativas aun más altas para lo que se vendría.

Así fue como a las 21:15, y ya con Uniclub prácticamente lleno, los integrantes de Baroness fueron copando uno a uno el escenario. Luego de la entrada de Baizley agitando su Stratocaster al aire y arengando al público, la banda dio comienzo al show con A Horse Called Golgotha. Ya desde la primera canción las señales fueron buenas. El bombo de la batería se sintió constantemente como una patada directa al pecho, el bajo se mantuvo con la ganancia justa y necesaria sin llegar jamás a saturarse, y ambas guitarras contaron con un sonido brillante y bien definido, incluso en los pasajes más distorsionados. Sin dudas Baroness sabe lo que quiere y como lograrlo. La seguidilla de temas continuó de la misma manera que en los recitales previos de México y Chile. Morningstar, Bordelines, y March to the Sea (la primera de las más festejadas) se conservaron como las sucesoras del tema de apertura, y verificaron la destreza técnica de Baroness. En este aspecto me gustaría destacar tanto lo instrumental (¡Esos fills de Thomson por favor!) como también las excelentes armonizaciones vocales de Gleason y Baizley. Probablemente uno de los aspectos más sobresalientes del show.

Una pequeña modificación en la lista llegó de la mano de Kerosene en reemplazo de I’m Already Gone. Más allá de esto no hubo grandes sorpresas en la selección de canciones que funcionó como repaso por todos sus discos, excepto de los EP’s, y que contuvo temas nuevos y clásicos ineludibles. La conexión entre los músicos y el público también resultó exitosa. No solo por los típicos Olé olé olé u Oh vamos Baroness, sino también por otros detalles como el chiste de Baizley hacía un espectador que intentó ver la lista de temas diciéndole “No te preocupes las sabemos todas”, o el pequeño pero emotivo discurso de Sebastian Thomson quien se mostró agradecido con el público y explicó lo mucho que significaba para él tocar por primera vez en su país natal.

Luego de The Gnashing, canción que Baizley dedicó a los integrantes del staff y en particular a su técnico de guitarra, la banda se retiró del escenario. Pero por supuesto esto fue solo por unos instantes. Luego de un breve descanso y de que Gleason y Baizley se colgaran sus respectivas Jazzmasters, se dio paso a los bises. Tres temazos como la particular Bullhead’s Psalm, Isak (¡Que fiesta de riffs!), y el superclásico Take My Bones Away coreado a más no poder, fueron los encargados de ponerle broche de oro a la velada.

Tras una hora y media de show Baroness dejó una sensación clara: su presente no solo se advierte en sus composiciones y sus grabaciones, sino que se refuerza aun más al verlos en vivo. Si tuviese que hacer una acotación, que no pretende ser una crítica sino más bien la expresión de un anhelo, diría que me encantaría ver a esta banda con un mejor despliegue escenográfico. Si ya sé, eso no es prioridad y por supuesto no opaca en absoluto todo lo positivo que mencioné en lo párrafos previos. De todos modos creo que si al impecable audio del que disponen y al preciso concepto que manejan como banda le sumaran un trabajo meticuloso de escenografía, sin dudas podrían lograr una experiencia única. Comentarios aparte, no me queda más que decir que probablemente el show de Baroness sea retomado a fines de 2019 como uno de los mejores del año, y que me fui de Uniclub con los oídos y el corazón satisfechos.

Autor entrada: Revista Meta

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