SHOWS: Face to Face en Uniclub: vigencia y contundencia

Trever Keith y sus secuaces se presentaron por tercera vez en Buenos Aires. En esta oportunidad la cita tuvo lugar el martes 9 de julio en Uniclub. En un show copado por un espíritu festivo, y cargado de buenas dosis de mosh, stage diving y adrenalina, los californianos dieron una categórica demostración de punk rock.

Por Tomás Cardin
Foto: Jimmy Jazz Fotografía

Previo a la nueva llegada de Face to Face a nuestros pagos, luego de las acontecidas en 2008 y 2017, algo había hecho un leve ruido. Strong Out, sus compatriotas californianos que los acompañarían en algunos shows de la Latin American Tour 2019, no vendrían a nuestro país. Sin embargo, esta noticia no impidió que una buena convocatoria de público, compuesto por una mayoría de punks y skaters (con sus gorras para la ocasión), diga presente en la noche del martes feriado.

A las 19:45 puntuales, y con la introducción de Eye Of The Tiger de Survivor sonando furiosamente, Ánima dio comienzo a la ceremonia. En media hora este joven cuarteto brindó una sólida presentación, en la que no solo dejaron las expectativas altas respecto a cómo vendría la mano con el sonido, sino que además dieron muestras de ser una interesante propuesta de hard rock nacional (más cercano a Manic Street Preachers que a AC/DC). Más tarde, Charlie 3 también hizo de las suyas. Con Pablo Coniglio de Shaila en bajo, en reemplazo de Esteban Zunzunegui, los oriundos de Villa Devoto se adentraron en el costado nostálgico del género. Su propuesta se mantiene desde sus inicios: un sónido compacto, sin demasiados tecnicismos y con un dejo melancólico y meloso muy inspirado en Ramones. Fue justamente con el clásico de los neoyorkinos I Just Want To Have Something To Do” que dieron cierre a su actuación.

Ya con las tablas calientes, y luego de una ansiosa espera de unos cuarenta minutos, Keith lanzó su clásico homenaje ramonero. Tras el grito de “One, two, three, four”, You’ve Done Nothing pateó el tablero y dio rienda suelta a toda la veloz intensidad típica de nuestro amado punk rock. Ordinary, Walk The Walk y Bent But Not Broken completaron la seguidilla de clásicos sin respiro que dio apertura al show. Antés del quinto tema, Keith se animó a decir algunas frases en español como “Muchas gracias” o “¿Qué pasa Buenos Aires?”. Después de este saludo inicial, llegó uno de los momentos más celebrados de la noche con I Won’t Lie Down, aquel hit noventero de su álbum autotitulado.

La fiesta no se dio únicamente abajo del escenario. Keith, Shiflett, Hill y Thompson se rieron constantemente, hicieron bromas entre ellos e incluso se detuvieron a filmar al público con sus celulares. Esté buen ánimo llego a su climax durante la interpretación de A-OK, en la que Scott Shiflett se despachó con un solo de bajo demencial, y Keith se atrevió a hacer el suyo (¡Con tapping incluido!). Después de canciones como I Want, Blind, y Complicated, y luego de los agradecimientos de Keith a quienes asistieron con un “Gracias amigos” que luego modificó por un “Gracias familia”, Face To Face hizo su primera retirada.

Minutos más tarde, los músicos reaparecieron en escena, y una pequeña sorpresa ocurrió. Dennis Hill comenzó a jugar con los acordes del “Oh vamos Face to Face” y lo convirtió en un “Oh Buenos Aires”. Los otros integrantes se sumaron a la zapada, y Keith cambió la letra por un “Oh Argentina”. Esta genial nota de color funcionó como el precalentamiento ideal antes de los bises. It’s Not Over y Disconnected fueron festejados con rondas de mosh incesantes y con la subida de varios fanáticos al escenario, quienes se animaron a cantar junto a los cuatro de california.

El nuevo paso de Face to Face por nuestro país me dejó algunas cuestiones para reflexionar y otras para confirmar. Antes que nada me preguntó de dónde sacaran la energía bandas como ellos, o algunos colegas del estilo como pueden ser NOFX, Pennywise, Propagandhi y ni hablar de Bad Religion. Me resulta tan admirable como increíble la forma en la que estas bandas logran mantener su propuesta, su coherencia, su relación con el público y su magia en el escenario. Por el lado de las confirmaciones, debo decir que a pesar del paso de los años, y más allá de que Keith y los suyos ya luzcan canas en sus pelos y barbas, su propuesta musical y su potencia escénica gozan de muy buena salud.


Autor entrada: Revista Meta

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