ARGENTINA COMIC CON XII: Ariel Winograd "El robo del siglo"

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Por Lucas Manuel Rodriguez

Cultura streaming, ante todo

Las principales productoras y distribuidoras de contenido audiovisual dieron el presente en la más reciente edición de Argentina Comic Con (ACC) en Centro Costa Salguero. Desde el inicio de estos eventos, Walt Disney Studios y Warner Bros. Entertainment se reparten la mayor porción expositiva del Pabellón Cinemark Hoyts –el más cercano a la entrada del predio-, pero en esta oportunidad hubo un tercer contrincante que terminó por declarar su potestad ante los stands principales.

Netflix fue quien claramente ofreció la mejor interactividad analógica, con sus decorados escenográficos, a gran escala, de algunas de sus series más frecuentadas –o esperadas- por los usuarios. Todos eran destacables: uno para montar la escoba de ‘El mundo oculto de Sabrina’; otro para apuñalar una araña gigante de la aún no estrenada ‘The Witcher’; también se podía ingresar a una bóveda de ‘La Casa de Papel’ para hurtar lingotes de oro; estaba abierta la heladería Scoops Ahoy de ‘Stranger Things’, con indumentaria para hacerse pasar por uno de sus empleados; y, por último y para nada menos importante, había una réplica exacta del Chevrolet El Camino con el que Jesse Pinkman sobrevivió al final de ‘Breaking Bad’… a este se subieron un par de valientes que se atrevieron a saltar la soga de seguridad.

Ningún competidor pasó por desapercibido. En el sector de Warner, el sillón de ‘Friends’ era constantemente visitado; nunca faltó la dupla que chocara sables de luz en el stand de ‘Star Wars – El Ascenso de Skywalker’; y en el umbral de Flow abundaron las selfies con el cosplay oficial de Sister Night, de la flamante serie ‘Watchmen’ de HBO. Sin embargo, la concurrencia en el escenario principal de Coca-Cola desbordó particularmente el sábado 7, nuevamente a causa de los servicios sellados por la ene roja.

El tramo estuvo repleto durante la asistencia de Henry Cavill, quien fue acompañado por la “showrunner” de la ya mencionada serie ‘The Witcher’, Lauren Schmidt Hissrich. La entrevista nunca se desvió por los terrenos más tópicos en los rumores de internet: no se especificó nada sobre si retomará el rol de Superman, ni del Snyder Cut de ‘Liga de la Justicia’ (2017), o si considera meterse en la piel de James Bond, si es que Daniel Craig lo deja después de su quinta entrega. Todo se centró en sus acercamientos previos con el contenido que Netflix está por exhibir, del cual confirmó que solo lo conocía por video juegos –Cavill suele ser reconocido como un ávido gamer- y que la misma Schmidt Hissrich fue quien le presento la fantasía heróica del polaco Andrzej Sapkowski.

Eventualmente, durante el mismo día, a este ambiente lo asistió una muchedumbre opulenta con el motivo de la llegada de Kiernan Shipka y Gavin Leatherwood (Sabrina Spellman y Nick, respectivamente), protagonistas de ‘El mundo oculto de Sabrina’. El clima era literalmente asfixiante y el público en general se expresaba efusivamente. Revista Meta no se quedó por mucho tiempo, pero asegura que si hubo un momento, a lo largo de esta jornada, en el que se excedió el límite potable de espectadores, fue este.



Otras figuras a destacar fueron el magaka de horror japonés Junji Ito y Owen Dennis, creativo de Cartoon Network y padre de la serie animada ‘Infinity Train’. Sin embargo, enfatizaremos particularmente en una, y agradecemos en este espacio la posibilidad que nos dieron para asistir a una rueda de prensa, cara a cara, con la persona que vamos a mencionar.
Al director argentino Ariel Winograd y al actor Guillermo Francella los entrevistó Axel Kuschevatzky, productor de esa misma película por la que habían subido al escenario como representantes: ‘El Robo del Siglo’. Francella y Winograd respondieron a cada una de sus preguntas, se permitieron compartir algunas anécdotas, presentaron material publicitario, una escena completa del film –que involucraba un asalto armado, un cumpleaños y una vela clavada en un alfajor- y un backstage de secuencias que requerían recursos digitales.

Una vez finalizado el evento, Winograd se convirtió en nuestro entrevistado y el de otros diez colegas mediáticos más. La plática era un caos inminente, pero entre todos fuimos lo suficientemente cordiales y sucedió todo lo contrario. No tuvimos una participación persistente, nos limitamos a escuchar y a hacer una intervención acertada y breve. Por una cuestión de tiempos limitados, las presentaciones de los entrevistadores resultaron inaudibles, aunque las reflexiones del director fueron muy claras. A continuación destacamos parte de lo compartido:
Las responsables de prensa nos acercaron a la “green room” en la que nos esperaba el entrevistado. Ariel Winograd estaba sentado en un sillón, frente a una mesa, con su Cerveza Patagonia servida en vaso de telgopor y sin esconder la exhibición de sus medias de Bob Esponja, que más adelante uno de los presentes le elogió: “Muchas gracias. Tres por diez en H&M”, respondió Winograd.

En medio de un lapsus y ante la necesidad de romper el hielo, alguien le pregunta por cómo se involucró en la película.

Ariel Winograd: Fue un proceso natural que se dio primero con los productores. Cuando me llamaron a mí para dirigir, Guillermo (Francella) ya estaba involucrado en el proyecto y nos sumamos al mismo tiempo con Diego (Peretti). Paralelamente, Warner Bros. ya figuraba como distribuidora.

Aclarado esto, lo primero que nos interesaba a todos eran las cuestiones sobre géneros cinematográficos y el manejo de la acción. Algo que, a grandes y menores rasgos, el director ha explorado desde su primer largometraje. ‘El Robo del Siglo’ se presta perfectamente a modo de “Heist Movie”, ese subgénero de películas de crímenes que se centran en atracos.

A.W: Reventar cosas, prender fuego los autos, filmar persecuciones. Como sugieren, eso puede ser abrumador al sentirse todo una responsabilidad enorme, y aun así todo eso es muy divertido. En este caso, sí, está dentro del género que me preguntan. En ‘Vino para robar’ (2013) tuve un primer acercamiento. Acá ya lo asumo de lleno. No hay tanta acción, pero es una constante de situaciones confusas para los que estuvieron por fuera del robo y dentro de él. Cada uno en el robo tenía su rol particular, no tuvimos que inventar nada. Todo lo que nos critiquen de inverosímil realmente pasó.

Otra de las preguntas que logró escuchar el entrevistado se relacionaba con la audiencia a la que está destinada su nueva película.

A.W: Está en buena parte destinada a un público que generacionalmente no tuvo la oportunidad de conocer la historia. Nosotros los invitamos a que vean que esto no lo copiamos de ‘La Casa de Papel’, sino que pasó al revés” (risas). Si hay una gran inspiración audiovisual es ‘La Captura del Pelham 1-2-3’. La de 1974. La de 2009 es muy buena, la que Francella recomendó puntualmente fue la original. Esa peli también tuvo incidencia en la selección musical de ‘El Robo…’. ‘Alta Suciedad’ de Andrés Calamaro, la canción principal, que la eligió Nathalie (Cabiron, su esposa), yo elegí temas de dos minutos, algunos de Los Violadores y otros de Frank Sinatra.

En el escenario principal, Francella destacó que, a diferencia de Arquímedes Puccio, figura que representó en ‘El Clan’ (2015) y tildó de “execrable”, las personas que encarnaron en ‘El Robo del Siglo’ eran particularmente entrañables. Nos enfocamos, así en la moral y la ética de los protagonistas.

A.W: Fernando Araujo –interpretado por Peretti- es uno de los guionistas de la película, pasado su tiempo de condena. Fue parte del proceso verídico y también de nuestro proyecto fílmico. Él ya vio la película: Le encantó. A todos ellos les va a gustar, no es que se hizo algo…
Apologético (sugerimos).

A.W: Claro. La película no es una apología de nada. Es muy respetuosa…

No tratan de resaltar que son ladrones, pero en realidad son buenas personas.

A.W: Si, es que tampoco se busca eso. Es contar la idea del robo. Los detalles. No nos da tiempo de destacar si son buenos o no. El evento es superior y lo volvemos cinematográfico. Tampoco es que nos espante la cuestión de no ofender a nadie, eso no se puede evitar. La idea de cómo robar el banco fue realmente extraordinaria. Esto no se le ocurrió a nadie en el mundo.

Al recordar las imágenes vistas en la pantalla durante la presentación del film, preguntamos por el uso de tecnología digital para algunos escenarios.

A.W: El CGI (Imágenes generadas por computadora) lo usamos por una cuestión de necesidad. No es que aparece alguien volando. El banco Río de Acassuso, la locación del suceso real, ya no existe. Todos nuestros sets son montados con respecto a los detalles que nos dieron los verdaderos ladrones.

Dicho esto, se preguntó por qué tan azaroso fue este reemplazo de locación y el rol técnico de cada actor.

A.W: Hicimos un scouting preciso de todo. Se requería una gran precisión de logística en la que cada uno tenía que aceitar muy bien su puesto. Esto se dio gracias a un planeamiento previo… casi a la altura del que se hizo en la vida real. Para la entrada del Grupo Halcón también fuimos muy asesorados, o sea, lo fuimos tanto de un bando como del otro.

A.W: En el proceso de guion uno trata de poner su impronta. Este era muy sólido, los papeles eran muy claros, los actores encajaban muy bien. No había que inventar algo por la sola presencia de actores como los que teníamos. No nos dimos tantas libertades en cuanto a los testimonios que nos ofrecieron porque, de nuevo, todo surgió de una idea extraordinaria.

Una entrevistadora local preguntó curiosamente por las locaciones en Avellaneda, en particular por el Puente Pueyrredón, el cruce entre dicha ciudad y Capital Federal.

A.W: Si, ahí rodamos la detención de uno de los personajes. Ya lo verán a partir de su estreno, el jueves 16 de enero.

Como última reflexión, alguien, con mucho acierto, se interesó por cómo considera Winograd que se ve el marco exhibitorio del cine argentino en la actualidad.

A.W: La verdad que hacer cine acá es realmente muy difícil. El desafío en buena parte es generar propuestas atractivas que a la vez generen más interés para el público. Lamento que se está perdiendo buena parte de este para y con cierto cine independiente. Se asiste más al cine evasivo de superhéroes que a nada. El problema no es que se consuma, el problema es que a la larga se consume solo eso, pero bueno, “It is what it is”, como dice Joe Pesci en ‘El Irlandés’.


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