CINE: Crítica de «ARAÑA»

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Días del presente pasado

Por Lucas Manuel Rodriguez

En la actualidad, localizada en Chile, un grupo de antiguos conocidos se ve reunido por la contingencia de un pasado que vuelve, un pasado que va a contrapelo de la ideología marxista y de los postulados del así llamado capitalismo salvaje. El lema de “Patria y Libertad”, los años 70 y la figura de Salvador Allende conformaran el subtexto legítimo de la película, y adelantar algo más de la trama puede anticipar intrigas de manera innecesaria, pero haremos un esfuerzo.

Hace seis años, Fox estrenó junto a Marvel Entertainment un film titulado ‘X-Men – Días del futuro pasado’. En este, los diferentes actores que encarnaban versiones del pasado y del futuro, por separado, no eran precisamente idénticos. A nadie le importó esto, las destrezas se percibían en otros rubros, principalmente en la caracterización y la narrativa. El caso del largometraje de Andrés Wood es similar, y su elenco opera magistralmen
Las controversias que atraviesan a sus protagonistas, desde diferentes etapas de sus vidas, serán el disparador para la indignación de buena parte del público que se ofrezca su tiempo a ‘Araña’. Ya ha sucedido y volverá a suceder. No son personajes compuestos a partir de la búsqueda de la empatía. Podríamos decir que el Tony Montana de Al Pacino también lo es, como así también el Heisenberg de Bryan Cranston, desde el final de la segunda temporada de su serie hasta el último episodio dirigido por Rian Johnson.

¿Es esta una maniobra imposible de discutir? No siempre. Es más, en este caso tenemos una reserva particular. No siempre coincidimos con sus valoraciones, pero hay un concepto del melodrama que Ángel Faretta recupera de la obra de Marqués De Sade, en oposición del pensamiento de Hannah Arendt: el mal no proviene de una banalidad, sino que banaliza. En consonancia con esto, los personajes de esta película tienden a trivializarse en un sendero neutral que no llega a abordarse compasivamente.

‘Araña’ no es un film obvio. No cierra su debate en un soliloquio y no cae en el terreno de las metáforas vacuas. Podría haberlo hecho tranquilamente con semejante título, pero su significado es claro y a la vez abre posibilidades a segundas lecturas. Resentimos que por momentos cruciales le deja demasiada rienda suelta a las vicisitudes de sus personajes, pero apreciamos que Wood, como lo hizo en ‘Machuca’, se reincorpora en el melodrama político, en un estilo reminiscente al Costa-Gavras de ‘Z’ y ‘Estado de sitio’.

7 de 10

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