Por Fer Casals

Como muchos juegos lanzados entre dos generaciones de consolas, FIFA 21 no ofrece novedades llamativas en comparación con la edición que lo precedió. Empezando por una jugabilidad que en sus puntos de máxima expresión se ha mantenido prácticamente sin cambios, a pesar de algunos retoques que han desequilibrado (en general positivamente) ciertas mecánicas. En definitiva, está claro que, al igual que la competencia, el esfuerzo de producción de Electronic Arts se dirige ahora a las consolas de la nueva generación. Dicho esto, entremos en nuestro análisis del nuevo capítulo de la franquicia, que muchos aficionados aún consideran la mejor expresión digital del fútbol simulado.

Modos: Carrera y FUT
Entre las modalidades no hay grandes novedades, se repiten todas las del año pasado, desde amistosos rápidos a varios torneos, reales o inventados, cada uno de los cuales se caracteriza por diferentes opciones para todos los gustos y necesidades, también abiertas al online. En este sentido nuestras impresiones son bastante positivas: sin lag y con un matchmaking bastante rápido. Veremos si los nuevos servidores funcionan igual de bien en el futuro cuando se vean sometidos a más estrés a medida que más usuarios compren el juego.

El modo carrera siempre ha sido el corazón palpitante de la serie. Al igual que los demás modos, éste propone una estructura idéntica a la del año pasado pero, en el caso del Manager, con algunas opciones extra que lo hacen más atractivo y completo. De hecho, las novedades de este año añaden más profundidad a los partidos, al mercado de fichajes y a los entrenamientos, para dar al usuario un mayor control sobre el crecimiento de su equipo. En concreto, hay una nueva interfaz interactiva para simular juegos, donde el tiempo de juego se acelera ligeramente, y hay nuevos tipos de contratos durante las negociaciones del mercado, incluido el préstamo con derecho a canjear con el precio ya fijado. Detalles que mejoran la experiencia.

Co-op y más
A estos elementos se añaden algunas funciones nuevas para la sesión de entrenamiento, donde, por ejemplo, se pueden organizar ejercicios específicos para cada deportista, de forma que le «ayuden» a desarrollar determinadas habilidades o mantenerlas al máximo durante su carrera.

Otro modo popular es (claramente) FIFA Ultimate Team. Aquí las novedades más importantes son la ausencia de tarjetas relacionadas con el físico (gracias a Dios!) y el entrenamiento, la posibilidad de jugar en modo cooperativo o unirse a la comunidad global en eventos FUT, y el Estadio FUT, que permite a los jugadores modificar su estadio a piacere con objetos ad hoc que se encuentran en los sobres: fuegos de artificio para los goles, decoraciones, coros, y todo lo que se pueda utilizar para personalizar mejor la estructura.

Por lo demás, FUT mantiene sus fortalezas y debilidades habituales, incluido el problema del ritmo rápido, que socava el aspecto de simulación de los partidos en línea. Pero esto es algo que los fanáticos reconocen, por lo que ya saben qué esperar. Por último, pero no menos importante, el modo Volta, presentado el año pasado y que se centró en los desafíos (muy onda arcade) en línea y fuera de línea en las canchas de la calle. Además este año empoderaron este modo Volta con una aún más presencia que en la versión anterior e incorporaron a una muy popular jugadora de freestyle para mostrarnos el modo. Así, el mensaje a favor de la paridad de género en el deporte está muy logrado.

Además, en términos prácticos vemos una mejora en el sistema que gestiona las colisiones y contraataques defensivos, como el nuevo sistema de bloqueo, que asegura una mayor jugabilidad. (más gratificante) y una mayor apertura al multijugador, con Divisiones online y eventos semanales, que ofrecen nuevas oportunidades a los usuarios.

Jugabilidad, casi igual pero un poquito más lenta
Sin ser muy diferente a la de la edición anterior, se enriquece con algunas funciones nuevas que modifican significativamente algunos aspectos. La fisicalidad, un mayor control de los movimientos de los deportistas en el terreno de juego, y un comportamiento más realista del balón son en este sentido los focos sobre los que más han centrado su atención los desarrolladores para mejorar una jugabilidad que ya se basaba en unos cimientos bastante sólidos.

Una vez en el terreno de juego, el feeling con los jugadores es inmediatamente familiar y la continuidad con los capítulos anteriores es claro. El control es bueno y la respuesta a los comandos convincente. Ahora existe la posibilidad de replicar una mayor variedad de maniobras, gracias a nuevas implementaciones como el reelaborado sistema de colisión, que acompañan los movimientos de los protagonistas en el campo, ligados a la dinámica inherente a su carrera, el su posicionamiento, gestos corporales durante la aceleración y desaceleración, regate o cambios de dirección. Además, también hay que tener en cuenta la claridad, un nuevo atributo introducido este año que indica el posible comportamiento de los jugadores en momentos clave del juego.

Detrás de estos nombres (Agile Dribbling, Intelligent Positioning o Creative Insertions) hay algunas características interesantes que realmente impactan en la jugabilidad, aunque a decir verdad no siempre lo hacen de manera positiva. A veces, de hecho, especialmente en los niveles de dificultad más altos, la CPU parece abusar de ciertas jugadas, incluso cuando no son necesarias. Si a esto le sumamos que en algunas circunstancias el balón parece volverse extrañamente ligero y los porteros no siempre son regulares en sus performances, no es de extrañar que algunos retos acaben convirtiéndose en una competición para quien marca más goles, en detrimento de ese realismo que muchos aficionados buscan en un título deportivo.

Gráficos y audio, ajustes menores.
En este sentido, es válido lo que dijimos sobre la jugabilidad, es decir, que no hay grandes cambios. A nivel gráfico, de hecho, FIFA 21 no se diferencia mucho de FIFA 20. Sin embargo, aquí también hay una serie de mejoras significativas que, como suele ocurrir en estos casos, los fanáticos de la serie no tendrán dificultades para notar. Al juego que es famoso por la abundancia de licencias se le nota la ausencia de Juventus y Roma en la Serie A y Boca y River en la Liga Argentina (están en la Libertadores).

Como siempre, los gráficos de FIFA lucen muy bien. La puesta en escena del partido, a menudo intercalados con hermosas vistas de los estadios y sus gradas abarrotadas, mejora aún más la calidad estética de los modelos de los jugadores y las camisetas con licencia. Finalmente, en el frente sonoro, los comentarios y relatos de Fernando Palomo y Mario Kempes se alternan con frases a veces fuera de contexto e intervenciones que terminan cansando, por suerte se pueden mutear. Los efectos y los coros son definitivamente mejores, ya que no tienen nada que envidiar en cuanto a potencia y realismo a los que se escuchan y cantan en estadios reales.

Aunque la atención ahora se centra casi por completo en la próxima generación de consolas, Electronic Arts logra una edición que se siente completa de FIFA, aunque con casi ninguna innovación sustanciales. En FIFA 21 los desarrolladores se han limitado a afinar mecánicas y estructuras en sí mismas sólidas para un título que puede parecer a primera vista igual al que el anterior, con muy pocas diferencias, pero efectivas, especialmente en términos de control y dinamismo. Considerando la producción en su totalidad, con todos estos diversos modos se crea una amplia oferta para entretenerse mientras esperamos el verdadero salto generacional.

JUGABILIDAD: 10 DE 10
MODOS DE JUEGO: 9 DE 10
VALOR DE COMPRA: 6 DE 10
HISTORIA: 1 DE 10
GRÁFICOS: 9 DE 10
SONIDO: 9 DE 10
INNOVACIÓN: 1 DE 10

1 Comentario

  1. JUGABILIDAD: 10 DE 10
    MODOS DE JUEGO: 9 DE 10
    VALOR DE COMPRA: 6 DE 10
    HISTORIA: 1 DE 10
    GRÁFICOS: 9 DE 10
    SONIDO: 9 DE 10
    INNOVACIÓN: 1 DE 10

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