Hablamos con Leticia Pogoriles y Lucía Ángeles Ferreccio, autoras del libro «Astrología Historias y claves de un lenguaje fascinante”. Reflexiones en un año difícil y un pantallazo para el 2021.

¿Cómo surge la idea del libro?

Leticia: La idea fue una propuesta que le hice a Lucía al concurrir a sus maravillosas clases; como periodista y editora vi que había algo refrescante e interesante para encarar un libro y, a la vez, sentía que estaba bueno investigar los orígenes, debates y conversaciones de otras disciplinas con la astrología como la filosofía, la psicología, la historia, incluso las ciencias duras con las que ha debatido siempre.
Había muchos espacios en blanco e interrogantes que intentamos condensar en el libro y hacer rescates de conceptos que, por ahí, estaban dando vueltas, fragmentados e intentamos dejar un registro actualizado. Lucía se abocó a la escritura del funcionamiento y el desarrollo filosófico de esta disciplina y yo ahondé en pensamientos y el devenir de la astrología en el tiempo, armamos juntas un combo astrológico distinto; que no es manual, ni intenta serlo, sino una ventana para seguir indagando en muchas aristas que tiene la astrología occidental. Es para la gente que se quiere animar a entrar por esa puerta y, a la vez, sentimos que le dimos una profundidad a los temas que implicaron mucha investigación.

¿Cómo empezaron sus estudios en la materia? Es fascinante…

Leticia: En mi caso, siempre me gustó, siempre leí astrología, pero empecé a estudiar en la escuela que coordina Lucía hace un par de años y fue fascinante el proceso de apertura a este lenguaje, con mucho aprendizaje personal, también.

Lucía: Tuve la suerte de nacer en una familia donde había un interés especial por la astrología, el arte y la meditación. Pelu, mi madre, es egresada del Centro Astrológico de Buenos Aires, por lo que tuve contacto con la astrología prácticamente desde que nací. A mis 20 años ingreso a Casa Once y desde entonces continúo con el estudio, investigación y práctica de la astrología.

Leticia, sos periodista y fotógrafa además…

Leticia: Sí, soy periodista hace 15 años y fotógrafa. Laburé en prensa, agencias y colaboré en muchos medios del país e internacionales. Me interesa siempre aprender nuevas formas de comunicarse, nuevos lenguajes y, sin duda, ahondar en la astrología es una herramienta para comunicar más y mejor.
Tengo un interés superlativo en estas disciplinas desde siempre. Nunca dejé de curiosear estos temas. Y, por fin, ahora puede dedicarme más a fondo, además luego de la realización del libro, abrí una librería en Villa Crespo especializada en estos temas, además de otros que me interesan como feminismos, filosofías, terapias y , por supuesto, narrativa. Me di cuenta que la astrología está unida a muchos lenguajes y que es interesante hacer ese link desde el conocimiento y las lecturas.

Hablar de constelaciones, hablar de eclipses ahora… ¿es real que puede influir en nuestro comportamiento? Contanos…

Lucía: Es un poco más complejo, y para responder en profundidad deberíamos revisar los paradigmas con los que estamos investigando o experimentando la realidad. Viniendo del paradigma mecanicista, pareciera que el movimiento de los astros afecta de alguna forma nuestro comportamiento, en una suerte de causa-efecto lineal, entonces aparece la idea de que los astros nos influencian o nos determinan. Pero lo que venimos viendo es que los astros parecen mostrar los factores arquetípicos que se juegan en un determinado momento, y no tanto los hechos concretos que suceden o pudieran suceder. Existe un orden profundo donde vemos que las mentes de hombres y mujeres forman parte de una gran mente, podríamos llamarla mente cósmica, donde encontramos relaciones directas entre lo que sucede en el cielo y lo que sucede en la tierra. Es difícil explicar esto en pocas palabras sin que parezca puro misticismo, pero la invitación es a que miren por ustedes mismas, por ustedes mismos. Si entrás en contacto con la astrología, y te comprometés con su lenguaje, es cuestión de tiempo que empieces a ver esas relaciones.

No somos víctimas de los planetas ¡estamos en vínculo con ellos! La influencia que puedan ejercer o no, depende del movimiento que podamos hacer con la propuesta del cielo en determinado momento, depende básicamente de nuestra creatividad. Decir que un eclipse me generó tal o cual cosa, no tiene mucha diferencia con decir que me hicieron una brujería o que Dios me castigó. Es seguir poniendo la autoridad afuera para no tener que hacernos responsables de nuestra existencia. Cada evento astrológico, como puede ser un eclipse, es una invitación para ahondar en los misterios de nuestro psiquismo.

¿A qué público va dirigido el libro?

Leticia: El libro va dirigido tanto a estudiantes de astrología y a astrólogos y astrólogas ya formados como a gente que quiere entender de qué va este lenguaje. Quizás a los más nuevos, puede serles más trabajosa la lectura, pero el desafío es quedarse con nociones y las claves para seguir profundizando.

¿Qué es lo más importante que tenemos que tener en cuenta cuando hablamos de astrología? ¿Qué esperar?

Lucía: Desde mi trabajo como consultora, y sobre todo como docente de astrología, lo que más me entusiasma es ver cómo la astrología nos propone otros marcos de reflexión, nos invita a repensar la realidad y a nosotras y nosotros mismos desde una perspectiva completamente nueva. Puede brindar una ayuda concreta a problemáticas actuales, no por ser una herramienta mágica, sino por invitarnos a entrar en una lógica diferente desde la que podemos ver nuevas soluciones.
En un nivel más macro, me parece que lo más interesante en este momento es que la astrología nos está facilitando un marco mitológico desde el cual entender los significados simbólicos asociados a los arquetipos que están por detrás de cada una de las experiencias de nuestra vida. Este marco está empezando a ser usado cada vez más por campos como la filosofía, la religión, la psicología, la antropología, la ciencia y el arte.

¿Algún consejo a la hora de editar un libro? ¿Cómo elegir la editorial?

Leticia: En nuestro caso fuimos a la editorial con una propuesta concreta, que luego fue tomando más forma a medida que dialogábamos con las editoras. En lo personal, Paidós me parece que es una editorial seria y que la astrología también se puede tomar muy en serio y pensarla como un lenguaje que es parte de la Humanidad desde tiempos inmemorables. Y que hay muchos que trabajan muy seriamente este tema y que investigan y piensan en clave astrológica la vida. Creo que haber publicado en una editorial como Paidós es un salto de calidad para abrirse seriamente a lo que la astrología nos puede dar.

Suena lindo cuando dicen «que los planetas se alineen». Si fuera así, ¿todo estaría en armonía?

Lucía: Esa es una expresión poética para referirse a esos momentos donde sentimos que todo está en orden. Si jugáramos a pensar que los planetas podrían alinearse, imagino que no sería necesariamente algo benéfico para toda la humanidad, además de lo obvio que es que no podrían quedarse así para siempre. Todo en el universo es cambio constante, nada permanece igual por siempre. Lo interesante es preguntarnos ¿Por qué estamos constantemente buscando la alineación, la felicidad o la perfección?

Buscamos gratificación, pero en la vida también hay dolor y sufrimiento. La astrología, con sus ciclos planetarios, nos enseña que hay tiempo para todo, y que no puede haber crecimiento si no hay muerte. La armonía o la plenitud, desde este punto de vista, radica en llegar a validar al dolor y la incomodidad, tanto como al placer y al bienestar. Una cosa no puede existir sin la otra.

Un año 2020 lleno de incertidumbre ¿Qué podemos esperar en 2021?

Lucía: Cuando hablamos de la incertidumbre del 2020 me da entre risa y ternura. Desde hace un tiempo, gran parte de la humanidad viene viviendo una falsa sensación de certidumbre, donde planificamos algo de acá a tres años y esperamos que suceda, y nos parece normal. Pero si hay algo seguro en la vida es que todo cambia, y que si somos honestas y honestos, podemos ver que toda la seguridad que necesitamos –económica, laboral, emocional– tiene que ver con el pavor que nos provoca saber que en realidad estamos arrojados a una vida de la cual sabemos poco y nada. Ese pavor que se despertó este año puede ser un disparador potente para realizar cambios necesarios y urgentes en nuestra forma de vivir, y sobre todo en nuestra forma de relacionarnos con nuestra especie y con todas las especies de la tierra.

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