CINE: Reseña de SPIDER-MAN: No Way Home

Publicidad

spot_img

Por Damián Aspeleiter

Si bien en las dos presentaciones anteriores del superhéroe de Queens nos lo mostraban un tanto aislado de las constantes que sufre este personaje en todas sus variantes, es decir la perdida, en No Way Home, Peter Parker debe aprender de sacrificios y de responsabilidades.

La cuestión es que la película arranca justo después de la revelación que había hecho Mysterio al final de Spider-Man: Far From Home (2019). Peter debe aprender a sobrevivir con su identidad revelada y con lo perjudicial que puede ser esto para sus seres queridos. Desde el comienzo Parker debe luchar con el dilema de protegerse a sí mismo o defender a aquellos a quienes ama.  A partir de este dilema entramos en lo que se nos presentó en el tráiler es decir el intento del Doctor Strange de borrar de la memoria de la humanidad la verdadera identidad de Spiderman.  Si bien las dos primeras películas juegan con el género de comedia de acción No Way Home parece ir por el mismo lugar pero rápidamente muda a una tragedia con tintes épicos en los que Parker deberá jugárselo todo no solo por él o sus seres queridos sino por toda la humanidad y el multiverso.

Ninguna buena acción queda impune es la frase que debe quedarnos fijada ya que es la base de la segunda parte de la película y lo que hace girar la trama hasta sus momentos más dramáticos y épicos, para terminar, convirtiendo a esta película en una tragedia muy bien construida.

Marvel/Disney y Sony en esta película despliegan sus músculos presentándonos una galería de villanos ya conocidos de las sagas anteriores a la protagonizada por Tom Holland que hacen avanzar la trama y darle un giro mucho más interesante.  El gran logro es traer personajes de otras entregas y darle más peso que un simple cameo, ya que complementan muy bien lo que habíamos visto de esta encarnación de Spiderman. Es decir, toda la construcción de un superhéroe adolescente y dependiente de su mentor tiene una muy buena conclusión cuando vemos que el personaje evoluciona ante nuestros ojos hasta ser capaz de enfrentar las amenazas solo, son ellos los que le dan el empujón final al héroe.

Esta es una película que trata sobre crecer y enfrentarse a las adversidades aceptando las consecuencias de los actos propios. No Way Home está lejos de ser una película perfecta pero aún en su imperfección apela a una construcción de los personajes, tanto héroe como villanos, que los lleva a una evolución.

La dirección es atinada y dinámica ya que la cámara no descansa nunca y todo el tiempo es un recurso narrativo, si bien es cierto que uno no espera de Marvel una película de recursos sobre la narración, la forma en que el director utiliza los recursos al servicio de lo que realmente importa, que es la historia, aporta mucho ya que trabaja las escenas de acción de una manera que no confunde ni distrae. Jon watts hace de la dinámica su forma de contar y eso se aprecia mucho en una película de dos horas y media.

La forma que construye la historia hace que cada fracción de la tenga las características básicas del estilo que encara y que aun así no desentone cuando ese género es roto para pasar a un tono diferente, es decir las escenas en las que se apela a la comedia no desencajan con las escenas en las que se pasa a la acción pura, ya que ahí hay una buena construcción de las mismas y de las relaciones entre personajes, y cuando la película se convierte en un drama no existe un quiebre marcado. No Way Home es la película en la cual aquellos que odian el humor de Marvel porque tiende a quebrar el clima en pos de distender no van a encontrar ese tipo de escenas, que son geniales y que hacen que Marvel tenga une estilo que otros quieren copiar, pero que muchos no saben apreciar.

Aquellos que ven Marvel para quejarse de sus villanos porque no entienden que lo importante de esta compañía son sus héroes tendrán en esta película un villano de verdad que por momentos causa escalofríos y hace temer por el héroe, ahí es donde Willem Dafoe Brilla como el Duende Verde. Dafoe no solo brilla con su voz o sus gestos, sino que también lo hace en las escenas de acción, las cuales decidió hacer el mismo. El Duende Verde de Dafoe es aterrador, violento y astuto. Al fin y al cabo, un villano a la altura del héroe, en este punto es donde la película construye en cada uno de los villanos un pequeño arco que nos permite comprenderlos, tal vez no empatizar, pero si tal vez entender sus razones. Alfred Molina es otro de los actores que destaca por su talento propio y por la forma en que la historia retoma al Otto Octavius anterior al incidente que lo convierte en villano en Spider-Man 2 (Sam Raimi, 2004), es decir amable, inteligente, curioso y aterrador. El personaje de Jamie Foxx pasa de ser un don nadie a un ganador que necesita de sus poderes para reforzar su autoestima y que encuentra en esa autoestima la necesidad de dominar y ser más poderoso para conseguir este fin, es decir una persona atrapado en un círculo vicioso cual un adicto. De alguna manera estás transiciones entre los villanos permite darles a algunos un arco de redención y a otros un carácter irredimible.

La evolución de los villanos impulsa la evolución del héroe y de alguna manera ese es el mayor valor de la trama. «Ninguna buena acción queda impune» dice el Duende Verde y esa es la clave de esta historia ya que a diferencia de las otras películas de Spider-Man en esta hay consecuencias y la gracia, lo que convierte a este Spider-Man en el mejor de los superhéroes vistos hasta ahora en el cine es que está dispuesto a pagar el precio por un bien mayor.

La tercera película de Spider-Man en el MCU es una película entretenida que apunta a una épica que de alguna manera la emparenta con las películas de Sam Raimi, sin perder el estilo Marvel, bien construida desde el guion, con buenas actuaciones y con una dirección que aporta mucho a la historia.

9 de 10

Articulos recientes

Publicidad

spot_img

Tambien te puede interesar

1 Comment

Leave a reply

Please enter your comment!
Please enter your name here