TEATRO: Crítica de “Mucho ruido y pocas nueces”

Por Guadalupe Farina

¿Hay acaso en el mundo un dramaturgo más versionado que Shakespeare? Sus obras afloran en la cartelera porteña como los mosquitos en verano o los jazmines en diciembre. Y ni hablar del cine donde, de vez en cuando, algún director retoma alguno de sus clásicos y lo lleva con su propio sello a la pantalla grande. Claro que, entre tanta versión y re versión hay algunas más afortunadas que otras, y otras directamente olvidables. La puesta de Mucho ruido y pocas nueces que Verona Petronacci presenta en la Sala Siranush tiene como gran valor que rescata el espíritu de “fiesta” del teatro isabelino. El hecho que la obra se represente en una suerte de café concert, donde los mozos pasan con bandejas y el público come durante la función la aleja de la solemnidad con que hoy por hoy se consumen todos los productos culturales que tengan la etiqueta Shakespeare. Y es que el teatro isabelino de solemne no tenía nada. La gente entraba y salía durante la función -que duraba largas horas- comía, hablaba, se peleaba. En fin, hacían su vida mientras los actores trabajaban en la escena. Ese es el motivo por el cual en las obras del Bardo hay muchas repeticiones: para que el público no perdiera el hilo argumental.

Pero, saliendo de la Inglaterra del siglo XVI y volviendo al Palermo actual, esta “huida” de la solemnidad no es pareja durante la escena, donde se vislumbran distintos códigos de actuación: algunos acertados en la comedia, otros realistas, otros tan sobreactuados que parecen parodia y algunos pocos con una solemnidad cercana a la tragedia. La liviandad que requiere la pieza se acentúa atinadamente con la ruptura de la cuarta pared cada vez que hay fiesta en escena y los actores enmascarados se mezclan con el público.

También es acertado el recorte del extenso texto realizado por Petronacci, en el que no se pierde nada del enredo romántico del original. Para quienes no conocen la historia principal, Claudio rechaza a Hero en el altar pensando que lo engaña con otro hombre. En realidad, la joven es casta y pura y todo fue una trampa realizada en contubernio con una criada que se hizo pasar por ella. Por otra parte, también mediante engaños, sus familiares y amigos ayudan a Beatriz y Benedicto a declararse el amor que, mutuamente, no se animan a reconocer.

Sin embargo, más allá de los aciertos, hay ciertas desprolijidades en la puesta que no pueden pasarse por alto. La escenografía, con tintes de los viejos decorados ornamentales y sin funcionalidad alguna, va cambiando con el correr de las escenas y se arrumba en los laterales del escenario, siendo visible para los espectadores y distrayendo la atención. Lo mismo sucede con el vestuario de época, muy logrado, por cierto. No obstante, las faldas no tapan los borcegos, sandalias y botas muy poco neutras de algunas actrices, escapando así al verosímil.

Tampoco hay una clara dirección en cuanto al uso del espacio, cuyo equilibrio en escena se pierde varias veces, dejando “muertas” algunas zonas del escenario.

En otro orden de cosas, la música en vivo y las cantantes líricas durante los entreactos, si bien no son imprescindibles, amenizan muy bien esta puesta de Mucho ruido y pocas nueces. Puesta despareja en cuanto su propuesta, con algunos aciertos y muchas desprolijidades.


Mucho ruido y pocas nueces se presenta los viernes a las 21 horas en Sala Siranush (Armenia 1353 – CABA).

Ficha técnico-artística:

Dirección: Verona Petronacci

Actúan: Coni Vera, Carolina Domenech, Fabián Arenillas, Ernesto Claudio, Gustavo Guillén, Fernando Sansiveri, Hermes D`Henares, Gabriel Zuccarini, Leandro Menyou, Ian Casas Paoloni, Cinthia Zaraik, Sofía Daher, Gisela Samudio, Norberto Caruso, Fernando Agustín López y Verona Petronacci.
Asistente de Dirección: Ernesto Michel / Leandro Menyou
Dirección Musical: Emiliano Lorenzo
Contrabajo: Emiliano Lorenzo
Piano: Melisa Spina
Flautas dulces: Gonzalo Ariel Juan
Violín: Cecilia Zárate
Escenografía: Tamara Gómez “Vanya” / Ricardo Néstor Sedani / Leandro Menyou
Vestuario: Verona Petronacci
Producción teatral: Verona Petronacci

Autor entrada: Revista Meta

2 comentarios sobre “TEATRO: Crítica de “Mucho ruido y pocas nueces”

    Peter

    (26 agosto, 2019 -10:46 AM)

    paso, gracias

    Clau

    (23 agosto, 2019 -1:51 PM)

    SIguen haciendo todo mal. Dejen la obra en paz mejor

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