TEATRO: Crítica de «CLAVELES ROJOS»

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Será justicia

Por Marcelo Cafferata

Una particular propuesta irrumpió en la calle Corrientes con obras de probado éxito dentro del circuito off y es así como dentro de las elegidas para #VeranoOffenelMet aparece una de las obras más clásicas e icónicas del teatro independiente. Se trata de “CLAVELES ROJOS”, la exitosa pieza de Luis Agustoni que fue estrenada en su sala “El Ojo” en 2011 e ininterrumpidamente ya cumple su décima temporada en cartel.

Basada en un hecho verídico, la pluma de Agustoni rearma un drama familiar en donde a partir de la muerte del padre, tanto la madre como los hermanos de Liliana se apoderan de la herencia, comenzando una serie de manejos desprolijos y espurios y justo en el momento en que ella decide pedir rendición de cuentas, rápidamente su madre iniciará una demanda de forma tal de que se la declare incapaz, para poder de esta manera nombrarse responsable / curadora e impedirle que disponga libremente de los bienes.

Más allá de que “CLAVELES ROJOS” cuenta con la estructura típica de un relato judicial, el texto de Agustoni no se basa estrictamente en el juicio en sí mismo sino que usa ese tema como disparador para poder interpelar al espectador con algunas preguntas que cada uno irá resolviendo de acuerdo a sus principios morales y a la ética con la que cada uno apoye o no las decisiones de cada uno de los miembros de la familia y del sistema judicial en sí mismo.

Justamente la obra se basa en un planteo de por sí controversial, ya que Liliana no es considerada como una “persona normal”. Su retraso intelectual la transforma en un blanco fácil para que la familia intente quitarle todos sus derechos, pero a lo largo de las diferentes entrevistas con los abogados, con los peritos, con los psicólogos e incluso con los jueces, también podremos ver que es perfectamente dueña de sus actos, de sus decisiones y que ha logrado construir una vida por si misma que la aleja por completo de esa figura de insania que quiere esgrimir su familia.

El texto de Agustoni nos hace preguntarnos a lo largo de la obra: ¿Qué se considera como normal? ¿Quién fija lo que se considera normal y lo que no? ¿Cuál es el delgado límite para que la justicia limite a Liliana en su libertad y ella no pueda tomar decisiones sobre su propia vida? ¿Cuáles son los parámetros con los que se juzga su vida?

En forma diagonal aparece en “CLAVELES ROJOS” la idea de los roles y los espacios que cada uno ocupa dentro del entramado familiar, lo difícil que es intentar escapar de los mandatos, de los esquemas preestablecidos y de lo que el orden familiar espera de cada uno de sus integrantes.
Con una madre completamente déspota que subestima y estigmatiza a su hija en forma permanente, Liliana buscará ese lugar en donde pueda ser dueña de sus decisiones y manejarse con el vector de su propio deseo, aún en un mundo hostil que la encasilla y la condena.

Encontrará en la figura del Dr. Millán, un gran aliado que la acompañará en todo el proceso: en los primeros momentos el caso aparece para él, como uno más de los que no quiere perder, preso de su propio ego –locuaz, retórico y muy combativo en los Tribunales-. Pero poco a poco, se irá involucrando emocionalmente con ese pedido de justicia hasta llegar a ser el impulsor de que Liliana no baje los brazos y recupere su dignidad.

Lo que en un primer momento aparece como un caso de la vida real, pronto se va transformando en un espejo donde reflejarnos como sociedad y en donde el texto desnuda los vínculos de poder, el peso del dinero, los lazos familiares y la desprotección que presenta el Estado frente a tantos de estos casos.

La puesta de Agustoni respeta el encanto de su puesta en escena original (el gran escenario del Metropolitan quizás hubiese necesitado de algunos ajustes respecto de la escenografía y modificar algunas posiciones en cuanto a las marcaciones de los actores en el escenario) y se trabaja con la interesante propuesta de que la mayoría de los actores del elenco desempeñan más de un personaje. En estos roles secundarios, el elenco masculino se encuentra más compacto y preciso que en los papeles secundarios femeninos a los que se los percibe, sólo en algunos tramos, como algo forzados sin poder transitar el texto con naturalidad (vale destacar el especial lucimiento de Santiago Rappela como el Dr. Palma y de Christian Bellomo que pasa desde la rudeza de un reo a asumir el rol de un juez, con suma ductilidad).

Pero gran parte de la potencia de “CLAVELES ROJOS” radica en los trabajos de su pareja protagónica: Matías Durini va ganando fuerza a medida que avanza la obra hasta madurar su personaje y lograr todos los cambios que le propone la obra a un abogado como el Dr. Fernando Millán, acompañando ese proceso judicial con un fuerte proceso interno.

La protagonista excluyente es Julieta Bermúdez quien compone a una Liliana Doblas inolvidable. Todo en Bermúdez apunta a la perfección: desde su actitud corporal, y una figura que se siente tan vulnerable por un lado, pero que luego demuestra una imponente fuerza interior que la impulsa a no bajar los brazos y luchar por sus derechos.

Bermúdez cuida cada uno de los detalles gestuales, sin dejar en ningún momento de prestarle el alma a su personaje, logrando una composición sutil, delicada y conmovedora.

“CLAVELES ROJOS”
Domingos a las 20.30 hs
Teatro Metropolitan Sura – Avda Corrientes 1343 – C.A.B.A.

Actúan:
Christian Bellomo, Julieta Bermudez, Nadia Brom, Miranda Caride, Matías Durini, Constanza Fossatti, Alejandro Marticorena, Yamila Mayo, Santiago Rapela, Teresa Solana
Dirección:
Luis Agustoni

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